El difícil arte de la propina

Monedas

Dejar o no dejar propina. He ahí el dilema. El desconocimiento de los usos locales puede poner al viajero en una situación embarazosa al pagar la cuenta de un restaurante. Por ejemplo, cuando el maître, hasta hace nada todo simpatía, suelta un gélido: “Monsieur, le service n’est pas compris”. O frente al empleado de hotel que acaba de subir las maletas a la habitacióny se demora encendiendo y apagando luces mientras tú buscas inútilmente un euro en el bolsillo (si no tienes suelto, no te avergüences y dile que te traiga el cambio). Una vez dejada la propina, continúa el dilema: ¿será bien recibida o tomada como un insulto? ¿Será suficienteexcesiva omiserablemente escasa?

Holiday-tipping

Un arte difícil 

En Japón basta con decir “gochisosama deshita” (gracias por la comida) para quedar como un señor. La propina es un difícil arte que requiere tactoy conocimiento de los usos locales, un arte que estamos lejos de dominar los españoles. De “codos” y “amarrados” (sinónimos de tacaño en México) son tachados algunos turistas españoles por su supuesta morosidad a la hora de dejar propina. ¿Somos realmente tan agarraos? El mexicano Enrique Rangel, ex camarero en uno de los centros turísticos de la Riviera Maya, explica esa mala fama: “En México, las propinas son una parte importante del salario, por lo general muy bajo, de los empleados de hostelería, y la costumbre es dejar siempre entre el 15% y el 20% del importe de la cuenta. Muchos de los españoles que viajan a Cancúndesconocen esta circunstancia y se limitan a dar uno o dos euros, lo mismo que en España. Una tendencia al redondeo del cambio y a dejar sólo un puñado de calderilla que se extiende a casi todos los destinos turísticos. En una encuesta realizada el año pasado por el buscador de vuelos Skyscanner, los españoles encabezábamos el ránking de tacañería; somos menos groseros que los rusosalemanesestadounidenses,británicos franceses, eso sí (según la encuesta).

Skyscanner

Cada propina es un mundo 

Las diferencias pueden ser abismales entre un país y otro. Si dejas propina en un bar de Tokio, el camarero probablemente te seguirá hasta la calle para devolvértela. Si no la dejas en un diner de Brooklyn (Nueva York), también saldrán detrás de ti, pero para exigírtela mientras te señalan el letrero que cuelga de la pared: “Tipping is not a city in China” (la propina no es una ciudad de China, en inglés).

Tipping china

Y es que el tipping es un asunto muy serio en Estados Unidos, donde constituye la base del sistema salarial de los empleados de hostelería, estánreguladas por ley federal y mueven más de 18.000 millones de euros al año. Por eso resulta inconcebible salir de un restaurante sin dejar entre el15% y el 20 % de la cuenta, un porcentaje que habitualmente se encontraráal final de la nota bajo el concepto gratuity.

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Si tienes dudas, pregunta: “Is the tip included?” Si el servicio ha sido pésimo, no dejes nada, pero tendrás que dar explicaciones. En los taxis se suele dar un extra de entre el 10% y el 15% del importe de la carrera.

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Hoteles y cruceros 
Las camas de los hoteles no se hacen solas. Una norma de cortesíacuando se permanece más de dos noches en el mismo hotel es dejar unapequeña cantidad de dinero (alrededor de 2 euros por noche en un hotel de categoría media) para esos seres invisibles que ponen una chocolatina o una flor en tu almohada y mantienen limpias y ordenadas las habitaciones. Y por servicios como llamar un taxi o subir las maletas a la habitación, uno o dos euros.
Las propinas son también la norma a bordo de los cruceros. Se entregan, en sobres preparados a tal efecto, un día antes de finalizar el viaje, para evitar que el pasajero se vaya sin pagar; si no lo hace, será invitado a la oficina de relaciones públicas del barco para explicar sus razones (que pueden ser perfectamente válidas).
En casi toda Europa, la propina es solo una muestra de satisfacción por un buen servicio. En el Reino Unido y Francia, por ejemplo, se considera de buen tono dejar una cantidad de entre un 10% y un 15% del total de la cuenta si el servicio ha sido satisfactorio, al margen de que en la minuta ya vaya incluido el servicio.

En los viajes organizados
Antes de viajar a Egipto es imprescindible familiarizarse con el vocablo árabe backsheesh, palabra capaz de cambiar como por arte de magia unimpossible en un no problem. El uso de la propina se extiende también a la mayoría de los países de Asia Oriental, excepto AustraliaNueva ZelandaJapón. Para los viajes a la  India Tailandia, los guías recomiendan dar estas sumas: un euro al maletero del hotel, un euro por día al guía localmedio euro por día al conductor de autobús. En otros países de la zona menos habituados a las propinas, como China Camboya, esta suma se reduce en un 25%. La fórmula, con ligeras variaciones, es válida para casi todos los viajes organizados.

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En muchos de estos países constituye una parte muy importante  (en ocasiones, incluso el total) de los ingresos de quien la recibe, así que si estás tentado de no dejar nada por aquello de que “la propina envilece“, recuerda el célebre diálogo entre Greta Garbo y el botones de su hotel en la genial comedia de Lubitsch Ninotchka:
– Por qué quiere llevar mi equipaje?
– Porque es mi trabajo, señora.
– Eso no es un trabajo. Es una injusticia social.
– Bueno, depende de la propina.

Y tú, ¿cuánto dejas de propina?

Fuente: http://blogs.elpais.com/viajero-astuto

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