La campaña, ¿un mero trámite para Peña Nieto?

La campaña, ¿un mero trámite para Peña Nieto?

Si apenas acaba de comenzar formalmente la campaña para conquistar la presidencia de la República, ¿cómo es, entonces, que uno de los candidatos ya lleva una sustancial delantera? ¿Qué hizo el hombre, qué mensajes trasmitió y qué imagen logró, como se dice en la jerga bárbara de la mercadotecnia, posicionar? Y, sobre todo, ¿cómo lo hizo si la contienda no había siquiera comenzado y no había, como en estos momentos, herramientas para promocionar abiertamente la propia figura?

Sabemos, desde luego, las respuestas. Enrique Peña Nieto logró promover su figura desde su puesto como gobernador del estado más poblado de México. Hay que decir, encima, que cumplió cabalmente con el encargo y que sus gobernados quedaron muy satisfechos de su gestión. Pero los otros contendientes han hecho exactamente lo mismo desde sus respectivas trincheras. Uno de ellos ha recorrido exhaustivamente el país durante seis años y la otra intenta explotar también los réditos de su paso por dos secretarías de Estado y la Cámara Baja. Lo menos que uno puede decir, sin embargo, es que los resultados son muy dispares. Y esto debiera llevarnos a reformular las anteriores preguntas, pero ahora con una obligada reflexión sobre el impacto que todavía puede tener una campaña que, lo repito, apenas comienza.

En fin, el caso es que nos encontramos en una curiosa situación: las cosas parecen estar ya sentenciadas y la campaña en sí misma aparece, de pronto, como un mero trámite, un ejercicio casi irrelevante. Circunstancia verdaderamente insólita, ¿o no?

Román Revueltas/mileniodiario

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