LOS PRECIOS DE LA MUERTE

Entre los comentarios recibidos en este post, un lector me envía los precios de la Agencia de Viajes del Corte Inglés, para darse el gusto de matar en algunos países de África, a toda una lista de animales como lo ha hecho el Rey Juan Carlos con los elefantes.

Además de la repugnancia personal que tales ofertas me merecen, algo que me ha tocado particularmente la atención  es la frialdad con la que se presentan los precios para matarles, así como algunas particularidades del contrato. Por ejemplo, en caso de no conseguir matar a un elefante o a un león o a un babuino o a una pobre y bella jirafa dejándolos sólo heridos “con sangre” hay que pagar una multa.

Me han dado un cierto escalofrío los precios para matar elefantes. A uno pequeñito se le puede matar hasta por 9.000 euros. Y al mayor de todos, como los del Rey , por 70.000 euros.

Jirafa
Matar una jirafa vale 2.200 euros

Matar una esbelta jirafa vale sólo 2.200 euros y lo que considero más increíble es que el animal más barato de sacrificar a tiros es justamente, el más cercano a los humanos, del que según la teoría de la evolución vendríamos nosotros los inteligentes Homo Sapiens. Me refiero al babuino, cuya muerte vale sólo 350 euros.

Babuino en Uganda 9Africa)Matar un babuino vale sólo 350 euros

Para los leones, al parecer el precio varía si se prefiere matar un macho o una hembra. No dicen los que valen esas muertes. Debe ser un precio alto.

Mientras la agencia presenta los precios de los animales según el peso y la medida, lo que no indica en ningún lugar es el precio del dolor inútil infligido caprichosamente a esos maravillosos e inocentes animales.

A LOS LECTORES

Aunque cuando el tiempo me lo permite, suelo participar al debate de los temas de mi blog con los comentaristas dado el volumen de comentarios me ha sido imposible hacerlo, salvo para responder a alguno que me había interpelado.

Los he leido todos ayer y hoy  con atención y respeto. La mayoría se han mantenido en un tono de discusión respetuoso aunque dolorido al saber que el Rey Juan Carlos, que siempre ha tenido el respeto incluso de los no monárquicos por su defensa de los valores democráticos y de la unión de todos los españoles, se vaya de vacaciones a matar elefantes, mientras España sufre las garras de la crisis.

No comparto los insultos que hacia su persona aparecen en algunos comentarios que no he querido censurar porque yo sufrí ya  en mi carne la censura franquista que decidía arbitrarimente lo que yo podía o no podía publicar. Por ello no elimino ni los insultos a mi persona.

Una cosa sin embargo me ha agradado positivamente del tono de los comentarios de mis lectores: la casi unanimidad en la defensa de los animales y en el disgusto de que se puedan matar por puro gusto a seres como los elefantes que existían en la Tierra antes que nosotros y que están en exticción. 

Quizás no nos demos cuenta, pero ello supone un salto en la conquista de nuestra civilización. Es casi un cambio de paradigma. Existe  un consenso de que tenemos que respetar a los animales porque ellos también  aman y sufren como nosotros. Es el mismo cambio de paradigma que se está abriendo paso en relación con la guerra. 

Hace aún pocos años, hacer la guerra era un honor. Los hombres exhibían sus medallas y trofeos ganadas en el frente. Hoy no conozco a una familia que se sienta orgullosa de que un hijo suyo vaya a combatir en una guerra. Algo parecido está pasando con la caza, que de ser un deporte de lujo, exhibiéndose los cazadores frente a sus animales sacrificados, pocos se atreven ya a defenderla. Es que ha crecido el consenso del amor por los animales que conlleva un cierto disgusto por la caza como puro deporte, así como crece el consenso contra las corridas de toros.

Quizás se deba a esa conciencia nueva que está creciendo,  el que haya sido mal recibido el hecho del Rey irse a África a matar elefantes, un animal que goza además de la simpatía de grandes y pequeños porque se ha convertido en un símbolo de la defensa de nuestro Planeta amenazado por todas los costados, desde las selvas a los rios, desde el aire que respiramos a nuestros  animales a los que vinimos a acorrarles en lo que era su verdadero territorio cuando nosotros llegamos a él.

Un abrazo a todos.

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/2012/04/carta-de-un-elefante-al-rey-de-espana-.html

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