Los votos de Josefina… ¿a Obrador?

Los votos de Josefina… ¿a Obrador?

El respetable público no perdona. En algún momento los espectadores pueden dejarse obnubilar por la figura de algún personaje de oropel y relumbrón. Pero cuando se vuelven de arcilla los pies de los gigantes entonces no hay casi límites a la ferocidad de la gente. Siempre hacemos leña del árbol caído.

Hace ya varios meses que escribí, aquí mismo, que Josefina “tenía los tamaños para plantarle cara al mismísimo Peña Nieto”. Fue una apreciación personal, desde luego, pero alimentada por una aspirante que, en esos momentos, parecía, como dicen en la Península, bien “echa’ap’alante”, bien plantada, muy segura de sí misma, inteligente y muy dinámica.

Pues bien, algo ha ocurrido, amables lectores, que la mujer no parece la misma o, en todo caso, que nosotros no la miramos ya de igual manera. Y creo, con perdón, que ella es la primerísima responsable de esta especie de decaimiento, de ocaso, de menoscabo ocurrido a la vista de todos. Ha sacrificado, por decisión propia, cualquier atisbo de espontaneidad y la vemos tan tiesa como temerosa, tan acartonada como tibia y tan poco convincente como incapaz de quitarse de encima, suponemos, el yugo de sus amedrentados y torpes consejeros.

Podríamos pedir, a esos timoratos y convencionales señores asesores de imagen, que la dejaran ser ella misma y que se jugaran, a estas alturas, el todo por el todo. Pero, con perdón, debiera ser la candidata a ocupar el cargo más elevado de la República quien, para empezar, pusiera a cada uno en su lugar. Es a ella a quien le toca actuar.Se espera, de una persona con tan altas miras, que sea capaz de imponer sus condiciones. Digo, la señora pretende gobernar un país complicadísimo, ¿o no? Pues, por el contrario, trasmite la imagen de alguien encasillado en un papel que no es el suyo.

Y ya hay gente que comienza decir que el voto que le iba a dar a la candidata del PAN ahora se lo va a otorgar a Obrador. Y esto, para cerrarle el camino al PRI. Las vueltas que da la vida, señoras y señores…

Román Revueltas/mileniodiario

Deja un comentario