Miradas de mujer

Miradas de mujer

Si habéis cenado juntos y la mujer que crees que te ama te pregunta qué ves en su mirada, se supone que no espera que le digas lo mismo que tantas veces le habrá dicho antes su oculista. Es natural que lo que espere de ti sea una declaración que resulte al menos vagamente sentimental, nunca un diagnóstico. Pero conviene asegurarse de sus sentimientos para no correr el riesgo de dar un paso en falso. Podría ocurrir que tú veas amor en esa mirada algo turbia y que ella te desengañe diciéndote que lo que hay en su mirada no es exactamente amor, sino el efecto de una acusada miopía. A veces es muy difícil descifrar las miradas de las mujeres. Sus ojos pueden resultar de una franqueza indudable, pero también suele ocurrir que su manera de mirar no guarde relación alguna con lo que está pensando. El lápiz de ojos y la sombra extendida con las yemas de los dedos sobre los párpados producen casi siempre una inquietante confusión, de modo que la dulzura cosmética disimula muchas veces la dureza emocional. Esas miradas son como flores dibujadas sobre un papel de lija, sensaciones hermosas pero falsas, igual que ver reflejada la silueta anátida de una patinadora en el córvido escaparate de la funeraria. Yo aquella noche a la chica que me gustaba le dije que su mirada me parecía mimosa, agradecida y temerosa de que aquel instante no fuese a durar. Aunque su sonrisa parecía darme la razón, preferí ser cauteloso. Sabía por experiencia que en un instante así la sonrisa de una mujer puede significar que has acertado, sí, pero no hay que descartar que se trate sólo de reflejar el alivio que siente porque en ese preciso instante se le han colocado por fin en su sitio las malditas hemorroides. Esas miradas de mujer… ¿Por qué será que a veces son como un poema escrito con lápiz de ojos en el dorso de una multa?

José Luis Alvite/larazon.es

Foto de duket, mirada

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