Hasta que una tarjeta prepago nos separe

Por: Paula Chouza

Divorcio
Ilustración: AGENCIA CORBIS

Si usted vive en el Distrito Federal, la capital de México, y está casado, no se sorprenda si en las próximas Navidades, un familiar -o un amigo de esos que se meten en todo- le ofrece como obsequio una tarjeta prepago para que se anime a iniciar los trámites de su divorcio. Gestionar a través de una web el fin legal de su matrimonio o dar el primer paso para terminar con el de su hijo es posible desde el pasado mes de abril gracias a la iniciativa de un despacho de abogados. Liberapass, nombre con el que se ha bautizado el proyecto, promete la obtención del divorcio en un plazo total de entre 3 y 4 meses con un único desplazamiento obligatorio: la visita al juzgado para firmar los documentos.

“El principal objetivo es acercar al cliente a la comunidad de su casa u oficina una solución económica, segura y garantizada para acabar con un asunto personal que nos ha lastimado mucho”, comenta Jorge Estrada, director de Abogados Postulantes en Sociedad, entidad que ha estado desarrollando la iniciativa durante más de dos años y que cuenta con una plantilla de 40 profesionales dedicados a su gestión. Lareforma del código civil en el Distrito Federal del año 2008 permite en el Estado aplicar la modalidad de divorcio incausado, más conocido como divorcio exprés, que es el que se utiliza en este sistema. Con él ya no se necesita que exista una causa para romper un matrimonio legalmente, basta con que el hombre, o la mujer, que forman parte de una pareja manifiesten a un juez familiar su deseo de divorciarse, sin que el otro pueda oponerse.

Para completar el trámite son necesarios cuatro pasos. El primero es la activación de la tarjeta a través de la página web o de un número telefónico. “Si el cliente prefiere, puede contratarla con una llamada y nosotros se la hacemos llegar a su domicilio”. La tarjeta se puede comprar con un saldo de 200 pesos -12 euros-, pero el precio total del servicio son 5.800 -unos 330 euros-. Una vez efectuado el pago, se rellena una solicitud y se programa una cita para la recogida de los documentos en su vivienda. Posteriormente se acude al juzgado familiar para la firma y por último se envía la sentencia de divorcio y el acta del registro civil de nuevo al domicilio del cliente.

Desde su puesta en marcha en el mes de abril, Liberapass ha atendido unos 250 casos. “La repercusión en prensa también ha sido muy buena”, nos dice su director, “alrededor de 5.000 menciones en medios de todo el mundo”. No en balde cuentan con un potente gabinete de prensa que ha sabido mover el proyecto por radios y periódicos mexicanos con un enfoque novedoso e incluso provocador.

Según los datos de la entidad, el 70% de los clientes son mujeres, casi el 99% ya están separados y aunque las edades varían, la media se sitúa en torno a los 40 años. El tiempo de duración del matrimonio tampoco es estándar, pero suele superar los 5 años de convivencia. Pese a la aparente virtualidad del método, Estrada asegura que no se pierde el trato humano. “Detectamos que había una necesidad en el mercado. En una ciudad como el Distrito Federal –con más de 8 millones de habitantes censadosy un tráfico infernal en hora punta- el desplazamiento se convierte en un obstáculo. Nosotros invitamos a todos los clientes a que vengan a nuestras oficinas si lo desean, y muchos lo hacen”.

Cuando el director del proyecto se refiere a la compra de la tarjeta como “un buen regalo de Navidad” para un tercero, lo explica: “Buscamos implicar a todo el entorno de la pareja. Muchas veces los demás ven lo que uno es incapaz de reconocer y otras, no nos atrevemos a dar el paso  por motivos económicos. Cuando un familiar o amigo lo hace por nosotros, nos ayuda  a soportar los costos del proceso”.

Jorge Estrada, cuyo estado civil la periodista no llega a preguntar, recuerda que nunca es tarde para divorciarse. “Tenemos un caso en el que el cliente llevaba 18 años separado de su mujer, otros de 12 y de 8 años, que ahora, bien por los derechos hereditarios o bien por los hijos deciden legalizar la situación”.  A la encuestadora le asalta una duda. “¿Y por qué motivo uno sigue casado durante tanto tiempo después de haberse separado?” En el contexto digital en el que se mueve la entrevista, uno aguarda una respuesta numérica, material, práctica. “Supongo que siempre hay una razón romántica detrás”.

http://blogs.elpais.com/periscopio-chilango

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