Di Matteo: el destripador de Mourinho

Di Matteo: el destripador de Mourinho

Roberto Di Matteo apenas brilló como futbolista, mediocampista montonero que no tuvo reconocimientos ni homenajes, nunca fue estampita codiciada, era intercambiable, pero encontró en el antiguo Chelsea (1996) pre Abrahamovich, un refugio para futbolistas exiliados del Calcio. Italiano nacido en Suiza que con la Nazzionale tuvo discreta trayectoria, jamás llegó a Centurión. Sin embargo, Londres siempre lo apreció, Di Matteo se ganó el cariño de esa clase de aficiones que necesitan un hombre de confianza en su club, leal y silencioso, ideal para el trabajo sucio. Cuando el enésimo proyecto de Abrahamovich se hundió en el Támesis con Vilas Boas y Fernando Torres, la carta más cara del Reino Unido, el Chelsea decidió volverse un equipo barriobajero, una pandilla. Di Matteo entendió que la vergüenza no servía para nada y asumió un trabajo peligroso, se dedico al asalto, el contrabando, la delincuencia organizada y entonces el club más adinerado se volvió esa clase de cuadros que van por el botín sin permiso de la Reina: piratas. Asesinó al Barça y al Bayern en fila, tal y como el Inter de Mourinho lo había hecho en 2010, pero sin el glamour y la elegancia del criminal con traje sastre y gabardina negra. Di Matteo cambió el arte de matar de Mourinho por métodos más sencillos: un golpe seco en la cabeza, si aún vive, se le clava una navaja en el cuello. Así, sin mayor trámite, conferencias de prensa o cobertura mediática ganó la Champions League que no tuvo el Chelsea de Mourinho. Títulos como éste merecían ser hechos aislados, pero suceden ante millones de personas y cobran valor. La gran historia pertenece a Drogba, un perro dentro de un mundo de caballos, pero Di Matteo, el destripador, es la nota roja.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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