Domingos, hijos, felicidad y valentía

Domingos, hijos, felicidad y valentía

Creo que era un domingo luminoso. Ni siquiera era mi casa. Dejé los pasos atrás haciendo ventosa sobre el parquet del pasillo y aproveché el conocimiento previo que tenía de la cocina. Hice café con una de esas cafeteras italianas pequeñas que viven en las casas de las solteras y me dispuse a preparar un par de tostadas. A mi espalda, casi como una aparición, llegó con unas zapatillas blancas, el pelo despeinado y un albornoz. Su culo se movía despacio mientras se apoyaba sobre media naranja exprimida. El motor del exprimidor lo llenaba todo y cuando me quise dar cuenta sobre una pequeña mesita había dos manteles, mantequilla de esa que se compra envuelta en papel, un par de cucharillas, el azucarero blanco, una vasija también blanca y pequeña con leche y ella sentada en la silla del centro. Yo me senté en un lado de la mesa y untamos las tostadas convirtiendo lo blanco de la mantequilla en esa grasienta y amarillenta capa que abriga al pan como un papel transparente.

 

-He pensado- me dijo y la miré- que me gustaría tener un hijo.

-¿Cuando?- respondí

-En verano.

 

Lo siguiente que recuerdo es que todo se estropeó.

 

Hoy leo que Las personas con hijos son más felices.

 

Deduzco que es el beneficio que produce la valentía que no pude, no quise o no tuve mientras alargo mi adolescencia hasta límites insospechados.

 

– Oniria e Insomnia

Fuente: http://maldiaparadejardefumar.blogspot.mx

Pintura Spring de Gabriel Balazs (según creo).

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