Educación con jabalíes

Educación con jabalíes

Que España carece de un buen modelo educativo lo dicen los estudios especializados del sector. Que sus consecuencias repercuten en el deficiente funcionamiento del país, es algo evidente que ni siquiera necesita un estudio. Que el profesorado carece de estímulos es incuestionable, tanto como es indiscutible que su afianzamiento en el puesto de trabajo se rige casi por la perdurabilidad dinástica de los monarcas, sin que nadie les exija la demostración periódica de su capacitación profesional. ¿Y qué decir del desentendimiento de las familias, ajenas por lo general a los problemas estructurales de la docencia, ausentes aun en el agradable y analgésico recreo casi balneario de tiempos aun recientes de optimismo y bonanza? ¿Alguien se ha atrevido en este país a cuestionar sistemáticamente desde la vida pública la idoneidad cívica de esos miles de muchachos que en las noches de botellón causan en las ciudades universitarias más destrozos que si hubiese arrasado sus parques y avenidas una manada de jabalíes? ¿A quien culpar de esa falta de civismo? A ellos mismos, supongo, que son lo bastante mayorcitos para entender que los seres humanos no han de hacer en la calle las mismas cosas malolientes que la Ley les reprocharía a sus perros. En un telediario informaban ayer que en Sevilla se les pondría pañales a los caballos recreativos para que en sus paseos hispalenses las heces no inunden las calles con su hedor. En la universitaria Compostela el hedor viene de las defecaciones de los universitarios, que en muchos casos no sólo ignoran que los ríos de Galicia no  desembocan aguas arriba en Zamora, sino que tienen incluso serias dificultades para acertar con la taza del retrete.

José Luis Alvite/larazon.es

Deja un comentario