Empanadillas de atún y aceitunas

Por: Mikel López Iturriaga Empanadillas
Dedos con empanadilla. / AINHOA GOMÀ

 

Las empanadillas de bonito con tomate eran un clásico de la cocina de aprovechamiento en casa de mis padres. Como normalmente se hacían varias toneladas del guiso de pescado -la moderación en las cantidades de comida nunca fue el punto fuerte de las familias vascas-, siempre sobraba. Cuando el bonito llevaba un par de días rondando por la nevera, mi madre decidía picarlo aplastándolo con un tenedor, mezclarlo bien con la salsa de tomate, desenfundar las obleas de La Cocinera y endosárnoslo en un nuevo formato.

Para mí eran una verdadera delicia, que me ha llevado simpatizar siempre con las empanadillas de pescado. Por eso fue una pequeña alegría probar las que hace mi amiga Aurora Sulli, mucho más mediterráneas pero igual de suculentas. Para prepararlas no es necesario tener atún fresco, ni tampoco pasar horas delante de las cazuelas: el relleno es bastante sencillo y no requiere grandes montajes. Si tenéis problemas para encontrar hinojo, eliminadlo o sustituidlo con alguna otra hierba al gusto. En cuanto a la masa, yo como soy muy vagoneta uso una comprada, pero si os apetece practicar la casera, aquí tenéis una buena receta de Comoju.

Dificultad

Para cerebros destruidos por el alcohol y las drogas.

Ingredientes

  • 6-8 obleas para empanadillas

  • 300 g de atún en aceite

  • 1 tomate maduro grande

  • 1 zanahoria

  • 1 puerro

  • 10 aceitunas verdes deshuesadas

  • 10 aceitunas negras deshuesadas

  • 1 cucharada de alcaparras

  • 1 cucharada de piñones

  • 1 cucharadita de semillas de hinojo

  • Sal y pimienta negra

Preparación

1. Picar fino el puerro y la zanahoria. Rehogarlo en una sartén con dos cucharadas de aceite con las semillas de hinojo hasta que estén blandos.

2. Picar el tomate, y añadirlo a la sartén junto con el atún, las alcaparras, las aceitunas y los piñones.  Rehogar unos 10 minutos. Probar y salpimentar ligeramente si es necesario.

3. Poner una cucharada de relleno en un lado de las obleas, doblarlas y aplastar los bordes ligeramente con un tenedor. Freírlas o asarlas en el horno a 200 grados hasta que estén doradas.

http://blogs.elpais.com/el-comidista

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