Esta ciudad es mía

Esta ciudad es mía

Milán-Inter, United-City, Juve-Torino, Boca-River, Fla-Flu, Sevilla-Betis, Barsa-Español, Real Madrid y Atlético de Madrid; todos comparten predial. Vivir en la misma ciudad obliga a sus habitantes a escoger porque lado de la banqueta caminar. Ahí se esconde el verdadero futbol de barrio, en las vecindades. De todas las rivalidades metropolitanas en el mundo, quizá sea la última la más curiosa. Merengues y Colchoneros parecen dos motes simpáticos. Pero cruzando el puente hay en realidad dos grandes pueblos: el Vikingo y el Indio. Así es como en realidad se expresa el uno del otro y como mejor se entienden.

Suele preguntarse el hincha del Atlético porqué es de este equipo que casi nunca gana nada, pudiendo ser del Real. La mayoría no lo sabe. Culpan al padre o al abuelo. Es por herencia dicen, aunque algunos piensen que se trata de una deuda familiar que les toca asumir. Ayer, Madrid volvió a dividirse civilmente y la verdad es un espectáculo. La ciudad cambia su personalidad, de ser la sobria y señorial capital, pasa en minutos a la nocturna y clandestina Madrid. La de poetas, trovadores, rockeros y revolucionarios. El Atlético modifica alegremente los códigos urbanos, tiene mucho estilo. Y en esas tradiciones que llevan a cada uno a festejar sus triunfos citándose en una fuente, es donde la ciudad y sus monumentos en serio cobran vida. Entre Cibeles y Neptuno hay muy pocos metros de distancia, los dioses conviven en la misma avenida, se dan la espalda. Daba gusto ver a la señora custodiada por una valla de seguridad, apagada y a solas, mientras el ayuntamiento encendía la de al lado. Los derechos y obligaciones del ciudadano cambian dependiendo de su equipo, unos viven en Madrid y otros le dan vida.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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