Héroes a su pesar

Héroes a su pesar
Pintura de Isaac Méndez

Uno de los grandes errores de nuestro tiempo es el empeño obsesivo en la creación de héroes ejemplares. No sólo héroes deportivos, cuyas gestas pueden constatarse objetivamente, sino también héroes sociales, políticos o económicos  de dudosa talla, creados con una prisa casi banal para su consumo público inmediato. Muchos de los falsos héroes económicos fueron creados en los días de la bonanza, cuando nos parecía que el destino nos había deparado la aparición de un puñado de gestores en quienes se daban juntas la sensatez y la audacia, el conocimiento del negocio y el instinto para prosperar. Luego se vio que lo que funcionaba no eran los héroes, sino las circunstancias, y que las empresas que ellos capitaneaban habrían prosperado aunque las dirigiese cualquier inepto. El falso héroe no necesita siquiera intervenir; basta con que se comporte con indiferencia, sin alterar la rutina natural de los acontecimientos, como lo hace el agricultor que se limita a esperar el curso de la meteorología para decidir sus cultivos. Ese falso heroísmo es fácil de observar en el caso de los políticos que emplean su inteligencia en esperar a que los acontecimientos objetivos coincidan con sus actitudes personales y puedan los hechos parecer la consecuencia inteligente de sus decisiones, como cuando el meteorólogo hace sus predicciones después de haberle echado un vistazo a la calle desde su ventana, igual que algunos héroes militares lo fueron gracias a no haber entorpecido el curso natural de la guerra. ¿No es acaso cierto que Italia prosperó históricamente gracias a la frecuencia con la que ha estado sin gobierno? Muchos héroes lo son a su pesar. ¿No triunfa acaso el afamado jinete gracias a lo mucho que sabe de hípica el caballo?

José Luis Alvite/larazon.es

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