Injusticia a manos llenas

Injusticia a manos llenas

Ese supuesto pacto entre el fiscal e Iñaki Urdangarín para saldar el asunto con algo de dinero y un leve tirón de orejas al yerno del Rey, no me ha cogido por sorpresa. La verdad es que lo esperaba desde el primer momento porque era evidente que los círculos del poder siempre se las arreglan para que los pudientes conviertan el robo en un regalo. El señor Urdangarín reconoce su culpa, se ofrece a devolver una parte del dinero robado y los políticos que amparan la solución esperan que el ciudadano medio de este país aplauda con gozosa satisfacción, agradecido por la falsa gentileza del acusado. Si Urdangarín se libra de ir a prisión gracias a que el juez le retribuye de ese modo la devolución del botín, me pregunto yo si al autor de un secuestro se le perdonaría también la cárcel en el caso de que pactase con el fiscal la liberación de su rehén. ¿Y se me perdonaría a mí que hiriese gravemente a otro hombre de un disparo y me ofreciese luego para que en la intervención quirúrgica de urgencia le hiciesen una transfusión de mi sangre? Y por otra parte,¿con qué dinero saldará Urdangarín su deuda con la sociedad?¿Con una parte del que se llevó a manos llenas?¿Con el que consigne a su favor La Zarzuela detrayéndolo de la partida que le asignamos cada año los españoles a la Corona? ¿Podría ocurrir algo tan esperpéntico como que el gesto de Urdangarín nos cueste otra vez dinero? Además, ¿cómo es posible que hayamos convertido la Justicia en un asunto caprichoso que ocurre en un país en el que a los ricos casi se les pide de favor que acepten no ir a la cárcel? Y por último, ¿no será que lo que de verdad inquieta a más de uno es la posibilidad de que Urdangarín se sentase en el banquillo sobre el culo del Rey?

José Luis Alvite/larazon.es

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