¡Mira, un experto en economía!

Seguro que no soy el único que ha notado que España se ha llenado de expertos en economía. Es normal, supongo. La sección económica, que antes era aquella cosa impresa en naranja pocho (salmón, lo llamaban) se ha convertido en el no va más del entretenimiento. Es lo bueno de los cambios de paradigma, que no hay quien se aburra.

 

Poco importa que uno no tenga ni idea de primas de riesgo o apalancamientos; lo verdaderamente importante es la emoción. Uno puede llorar a moco tendido viendo “Casablanca” sin saber nada de montaje ni de construcción dramática. Esto es más o menos lo mismo, solo que Rick eres tú e Ilsa, el Estado del Bienestar.

 

Rescate, quiebra y Merkolande son los nuevos hits de los medios, de ahí que ahora copen las primeras planas. Justo después del interstitial, un nuevo apocalipsis parcialmente tapado por un banner de Fiat o de Amstel o de una clínica privada que te garantiza que jamás te tratará como a un número.

 

La economía es el nuevo deporte rey y los expertos en la materia son los nuevos butanitos. El rigor es lo de menos, después de todo la economía es cuestión de fe y nadie le pide veracidad a la teología. Que la información y la opinión se confundan en blogs de autor (signifique eso lo que signifique) es caballito blanco cuando se está al borde del colapso.

 

Los mismos columnistas que anteayer opinaban de nacional e internacional, ahora nos deslumbran con sus conocimientos macroeconómicos que vete tú a saber dónde los tenían escondidos. Los hay que, en tono de padre severo, le dicen al Presidente del Gobierno y a sus 632 asesores lo que deberían hacer en los próximos meses. Desde que Buenafuente hizo famoso al abuelo aquel de la crisis ninja, el que no sabe de economía es porque no quiere. Antes de fin de año, La mano invisible for dummies acabará en la balda de autoayuda, entre uno de Punset y otro de su hija.

 

Abra usted un diario cualquiera y no tardará en localizar a varios licenciados en periodismo/derecho/relaciones internacionales que afirman, completamente en serio, que tal o cual Nobel de Economía es poco menos que gilipollas. Y sí, dirán, ya sé que publica en NYT, pero si hay un periódico sobrevalorado es ése (y The Guardian). La verdad, ya sabes, está en los blogs.

 

Hay también columnistas que se leyeron La doctrina del shock y, de pronto, todo cobra sentido para ellos (como hace años todo cobró sentido después de que se leyeran No Logo). Los hay que, tras décadas proclamando que el miedo es un mecanismo de control social, ahora se han convertido en voceros del Apocalipsis no se sabe si por sincero exceso de angustia o solo porque vende.

 

El futuro económico de España es la gripe A, las vacas locas, la lengua azul, los topillos, las cancerígenas ondas de los móviles, los chemtrails y el malvado poder de las farmacéuticas todo junto.

 

Por supuesto que asusta. Para eso lo hacen.

José A. Pérez

Fuente: http://www.mimesacojea.com

Deja un comentario