Quadri: Pequeño prostituto de la política

Por: Alejandro Páez Varela

 Quadri: Pequeño prostituto de la política

No me hago tonto, y tampoco estoy para andarme con rodeos: si veo a Gabriel Quadri, veo al hombre que ya está negociando –y que aceptará– un cargo con Enrique Peña Nieto, si es que el candidato del PRI gana.

Veo a un porro, a un golpeador emulando ser ciudadano; veo a un arribista. Y veo, por sobre todas las cosas, a Elba Esther Gordillo, en donde la neblina de la corrupción que agobia a México se condensa en un cristal negro.

¿Para qué se las disfrazo? Si veo a Quadri, veo a un pequeño prostituto de la política. ¿Está mal que lo diga así, con esas palabras?

¿Está mal llamar a las cosas por su nombre? Porque eso veo. Y lamento si ofendo a alguien –y no he terminado–, aunque no lo lamento por él: este “ex asesor” del gobierno de Felipe Calderón habrá imaginado que si daba un paso a esta candidatura se enfrentaría a este o a juicios más severos.

–Peor: Quadri es esa serpiente llamada Elba Esther Gordillo, pero con lentes de pasta –me dijo un amigo.

Qué hipster ni qué hipster (si insisten las redes sociales en llamarlo así, claro que lo volverán). Qué ciudadano ni qué ciudadano; los ciudadanos no cobramos tres millones de pesos a Los Pinos por un proyecto que sepa Dios cuál es y qué produjo. O por lo menos yo no, ni otro 99.99% de los mexicanos.

Qué alternativa “inteligente” ni qué ocho cuartos: inteligente él, sí, en los cánones de la política –que tanto menosprecia y de la que tanto echa mano–: “inteligente” lanzarse por la presidencia de México como un culto a él mismo, “inteligente” porque dará 3, 4 o 5 puntos (en las últimas encuestas ronda por esos porcentajes) con los que él y Elba Esther Gordillo negociarán con Peña Nieto. “Inteligente”, sí, entre comillas. Pero no es una opción “inteligente”, como se ha querido vender.

Alternativa verde, quizás; o debo reconocer. Verde sí, pero verde billetes. Y yo me pregunto, una vez y otra también: ¿Pues qué tiene en la cabeza ese 3, 4 o 5 por ciento que piensa votar por él? Con todo respeto lo escribo. No quiero ofender a nadie. Pero cada voto que le den a Quadri, uno sobre el otro, será utilizado para darle más poder y más dinero a “la maestra”. ¿Y nos preguntamos por qué estamos tan mal los mexicanos?

¿Y todavía queremos quejarnos o echarle la culpa al otro? Caray: ¡El Partido Nueva Alianza es de Elba Esther! ¿Qué no lo sabe la gente? ¿Qué no sabe que su hija es la presidenta de ese partido que sirvió en 2006 para consolidad el cochinero que llevó a Felipe Calderón a la presidencia de la República? ¿Qué no tiene claro la gente, a estas alturas, quién es esa mujer y en qué se convierte todo lo que toca? Si creemos que este país es insalvable; si creemos que es mejor tocar fondo porque nos gusta tocar fondo –no creo que vayamos a rebotar desde el fondo–, votemos por Quadri. Tiremos los votos al foso maloliente y en donde no se pierden: le dan más poder a Elba Esther Gordillo, ese monstruo de letrinas. ¿Votar por Quadri? Pues órale: abrámosle la cartera, nuestra casa; démosle todo a Elba Esther. Porque con ese 5 por ciento o con menos, esa mujer y ese hombre poco éticos tienen suficiente para colgarse del dinero de la gente y ganar impunidad otros seis años más. O una eternidad. ¿Está mal que lo diga así, con esas palabras? ¿Está mal que lo crea un pequeño –la inmoralidad no dará nunca altura– prostituto de la política?

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