Todavía se puede estar peor

Todavía se puede estar peor

Qué lejos queda Rodrigo Díaz de Vivar, ¡el Cid Campeador con su espada Tizona! ¡Qué lejos Don Pelayo y la reconquista! ¡Qué lejano está el Imperio español cuando decía Felipe II que en sus dominios jamás se ponía el sol!

¿Qué pasó del poderío español? ¿Qué queda de todas aquellas fantásticas aventuras de los libros de Caballerías? ¿Qué pasó con Tirante el Blanco o el Amadís de Gaula? ¿Dónde quedó nuestro espíritu quijotesco? Tal vez, en el fondo, nunca lo tuvimos.

Pasaron los siglos y España dejó de ser ese Gran Imperio a convertirse en una potencia menor. En el siglo XX descubrimos lo que realmente éramos: un país agrario y de servicios. Un país que luego se industrializó y creció y creció mucho.

Sin embargo todo hay que verlo en su justa medida. España es un país importante en el concierto internacional pero no es el más influyente, ni mucho menos como nos lo hicieron hacer creer durante muchos años.

A pesar de que la crisis de principios de los noventa, los gobiernos de Felipe González pero sobre todo, los de José María Aznar, nos hicieron soñar. España se había convertido en la octava potencia del mundo. Así nos lo vendieron. Eran los tiempos donde el pequeño megalómano, Aznar, pensó que podría pasar a la Historia haciendo de España un país de referencia. Sin embargo, eran pocos los que lo creían. Por eso, luchamos por todos los rincones del mundo. Allá donde había una guerra había un soldado español. Irak, Líbano, Afganistán, Bosnia, Somalia. Nos creíamos importantes. Hasta que llegó el momento de despertarnos del sueño.

Hoy nos asomamos a un abismo sin red. A la posible salida de Grecia del euro, le podría seguir España. El IBEX 35, los valores más importantes del parqué madrileño se encuentra a niveles de los años 90. Están incluso por debajo de cuando cayó Lehman Brothers, la mayor quiebra de un banco en Estado Unidos.

La prima de riesgo se encuentra a niveles desconocidos, rozando el rescate. La bolsa está en esos mínimos donde ya no se puede estar peor. Los mercados quieren comerse al país empeñado hasta las ceja por su banca, que acude al Banco Central Europeo despavorido a pedir ayuda.

Todo ello se traduce en una falta de confianza de unos y otros. La depresión social se ha instalado en la ciudadanía que camina como zombi buscando a los indignados del 15-M para solidarizarse con ellos. Sin embargo los indignados ya están hartos de estar indignados porque al final, las autoridades no les hacen ni caso.

La cosa pinta mal. Muy mal. Grecia no debería ser ni ejemplo ni réplica de nada, pero jamás la situación económica española había estado en una situación tan delicada como ésta.

Joaquín Pelaez/mileniodiario

Foto: el toro de osborne de santa pola (alicante) simbolizando la crisis española (foto: taringallega.com)

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