Un bohemio y un loco

Un bohemio y un loco

Se juega esta noche un partido que no debería terminar, al menos yo no lo deseo, se trata de esos equipos cuyos pueblos entierran la receta del futbol. Cuando más complicado se estaba volviendo esto, FC Barcelona y Athletic Club de Bilbao lo hicieron sencillo. Pero Guardiola y Bielsa tristemente son personajes condenados a desaparecer, los rodea un ambiente melancólico, el de los bohemios y locos, autores de dos equipos que morirán con ellos justo al ponerse la luna, porque no hay forma de aguantarlos o alcanzarlos, ni sus directivas ni jugadores podrían resistir más tiempo.

Cuesta entenderlo, pero es natural, hay un desgaste salvaje en la perfección. Sucede en las relaciones humanas y el futbol probablemente sea la ciencia social más expuesta. Hace un año por ejemplo, era impensable creer que Messi terminaría hablando cada vez menos con Guardiola, pero así pasó. El crack y su naturaleza única entraron en conflicto profesional con la filosofía del técnico que le pedía asumir responsabilidad sobre Tello y Cuenca, dos de los nuevos que crecían entre las sombras de un genio. Lo mismo con Pique, víctima de la moda a quien le pudo más el entorno que el apostolado del entrenador. En Bilbao sucede otra cosa, aman a Bielsa, pero de la misma forma sus futbolistas no se creen capaces de aguantar una temporada más a ese nivel de exigencia. Algunos se plantean las vacaciones como un adiós o un hasta luego cariñoso. Es normal, ningún equipo en Europa ha corrido y entregado tanto a tantos con tan poco territorio como el Athletic, lo suyo es irrepetible. Guardiola y Bielsa lo saben, trabajan entre rocas que convierten en diamantes, son mineros, una profesión oscura, que brilla en la superficie pero bajo tierra es injusta.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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