¡Ya está bien!

¡Ya está bien!

El pasado noviembre, el entonces líder de la oposición, Mariano Rajoy, se desgañitaba en plena campaña electoral prometiendo y prometiendo y volviendo a prometer que jamás de los jamases, en este país del Nunca Jamás como en el cuento de Peter Pan, que es España, subiría los impuestos. Lo dijo en los mítines, en las plazas de toros, en entrevistas, en televisión, en cualquier foro donde podía tener algún tipo de audiencia.

Se trataba del “no tocaré” como si fuera un mandamiento. No tocaré las pensiones, no tocaré los salarios, no habrá despidos en el sector público. Parecía el “no pasarán” del ejército republicano luchando en heroicas batallas que terminaron por perder.

Pero resulta que este gobierno gana todas las batallas a base de decretazos.

Cuando dice digo, digo Diego. La pregunta que me hago ahora es qué no ha tocado. Llegó al poder y comenzó con su política de reformas. Ha recortado salarios; ha hecho que el Seguro Social sea mixto y que haya que pagar una cantidad por cualquier tipo de prestación; ha subido las matrículas en las Universidades; el repetidor tendrá que pagar seis mil euros; ha aumentado la luz en un 7 por ciento; ha subido el transporte público en un 10 por ciento; también ha subido los impuestos directos e indirectos; ha congelado las pensiones; ha prohibido sacar más de una cantidad determinada de los bancos; ha dicho que aquel que no declare su patrimonio en el exterior tendrá una multa que no se la va a acabar; ahora pretende subir el IVA.

Y esto no es más que el principio. Hace pocos días, con voz firme dijo que cada viernes y, hasta que termine su legislatura, habrá nuevas reformas y por lo tanto, nuevos recortes. En otras palabras, se trata de una sangría al españolito de a pie.

Sí, al españolito de a pie. A ese. Y lo digo porque mientras nos encontramos con seis millones de desempleados y once millones y medio de pobres y nos desprotegen a todos de tantas cosas como salud o educación.

Ellos, los políticos parecen de otra galaxia. Es un establishment creado para ellos. Porque yo me pregunto, estando el país en una situación tan delicada, ¿Por qué los antiguos presidentes de gobierno reciben un sueldo vitalicio? ¿Por qué exministros, exsecretarios de Estado, ex subsecretarios, exconsejeros de Comunidades Autónomas, exalcaldes, exconcejales, expresidentes autónomos, exdiputados, exdiputados autonómicos y tantos otros ex, continúan recibiendo importantes sumas de dinero por haber sido, eso, ex? ¿Pero de qué estamos hablando? ¿Qué les diferencia a todos estos de nosotros?

Creo que es un momento de solidarizarnos todos. Pero todos es todos, empezando por ellos, los políticos y las clases dirigentes. De lo contrario cada vez se oirá más el ¡Ya está bien!

Alberto Pelaez/mileniodiario

Deja un comentario