El poeta del espanto reniega del socialismo

Por: Juan Arias

Se define a sí mismo como el “poeta del espanto” y acaba de espantar con sus declaraciones sobre el fracaso del socialismo y la invencibilidad del capitalismo.

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Ferreira Gullar, uno de los mayores poetas brasileños de todos los tiempos, candidato varias veces al Nobel de Literatura, escribió durante su exilio en Buenos Aires, cuando pensaba que los militares lo iban a matar, su famoso Poema sucio,traducido en todas las lenguas.

Ayer, Gullar en una entrevista al semanal Veja, afirma que no considera verdadera poesía la que “no nace de un espanto’, de “algo de la vida que veo y no sabía”, y ha espantado al mundo de izquierdas con su afirmación rotunda de que el socialismo, que él abrazó un día y por el que luchó como militante del Partido Comunista y que lo llevó durante la dictadura militar a exiliarse en la Unión Soviética, Chile y Argentina “ha fracasado”. La caída del socialismo no se debió, según él, “a una gran guerra, sino al fracaso de su sistema interno”.

Ferreira Gullar-Poema sucioCuenta que cuando volvió a Moscú, allí estaba aún, en la Plaza Roja, el túmulo de Lenin, pero por el resto de la ciudad sólo se veían anuncios de Coca-Cola.

El fracaso del socialismo, no significa para el poeta, sin embargo, deificar el capitalismo al que sin embargo considera “invencible” ya que se trata, dice, de la expresión del egoísmo, de la voracidad humana, de la ganancia. “El capitalismo no es una teoría. Nace de una necesidad real de la sociedad y de los instintos del ser humano”, afirma.

Gullar recuerda que el capitalismo del siglo XIX era “abominable, con un nivel de explotación inaceptable contra el que se revolvían las personas con espíritu de solidariedad y de justicia”.

Por ello, defiende El Manifiesto de Marx, de 1848 que junto con el movimiento que le siguió fue, según él, de gran importancia para cambiar la sociedad. “La lucha de los trabajadores, el movimiento sindical y la toma de conciencia de los derechos ayudó a mejorar la relación capital-trabajo”, señala.

Contesta sin embargo la idea de Marx de que quién produce riqueza es el trabajador y el capitalista es el explotador. “Eso es una tontería. Sin la empresa no existe riqueza. Uno depende del otro. El empresario es un intelectual que en vez de escribir poesía monta empresas. Es un creador de cosas nuevas”, afirma.

Para él, la visión de que sólo uno produce riqueza y el otro sólo explota es “radical, sectaria, primaria” y a partir de esta miopía “todo en el socialismo acabó errado”, insiste.

Ferreira Gullar (5)Rechaza, sin embargo, el poeta con vehemencia la etiqueta de ser de derechas. Lo que pasa, dice es que “cuando ser de izquierdas llevaba a la carcel, nadie quería serlo y ahora que da premios y prebendas, todo el mundo quiere serlo”, y añade:“Lo que digo es que el socialismo ha acabado, erigió dictaduras, no creó democracia en ningún lugar y mató mucha gente. Todo eso es cierto. No estoy inventando nada”.

Gullar ironiza sobre ciertos intelectuales que siguen defendiendo el régimen cubano pero “que se libran muy bien de ir a vivir allí”. Por lo que se refiere a él, dice que “no puede defender un régimen bajo el que no le gustaría vivir”.

Insiste en que el capitalismo es injusto, pero es una fatalidad sin salida. Produce desigualdad y explotación, pero es que la que es injusta es la naturaleza. “La justicia es una invención humana. Los que queremos corregir esa injusticia somos nosotros. La capacidad creativa del capitalismo es fundamental para que la sociedad se desarrolle, para solucionar las desigualdades, porque sólo la producción de riqueza es capaz de resolver eso”, afirma.

¿Cómo conjugar entonces esa inelectabilidad del capitalismo, su invencibilidad, ese no tener alternativa creíble, con los deseos de justicia y de igualdad de la sociedad?

Para Gular, la función del Estado, que no es la de crear riqueza, es justamente la de” vigilar y controlar al capitalismo para que no acabe en pura explotación”.

Volviendo a su idea de poesía, Gullar, a sus 82 años confiesa que con la edad disminuye la voluntad y la inspiración. “Empezamos a espantarnos menos y no es posible escribir una poesía sobre cualquier cosa”. Para él “Los muertos ven el mundo por los ojos de los vivos” y “sólo lo que no se sabe puede acabar siendo poesía”. Y concluye: “Cuando el poeta que vive en mi, muera; cuando se me acabe el espanto, no escribiré más”.

Ojalá nos siga espantando aún por muchos años, ya que Gullar, se esté o no de acuerdo con él, ha sido siempre en este país y más allá, la voz de la conciencia crítica de la sociedad, el que nos recuerda en sus versos que “a la vida le falta una puerta” para que no sea “un sueño sin respuesta”.

Para el poeta brasileño “el arte existe porque la vida no basta”.

Ferreira Gullar

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

 

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