Peña tiene la gran oportunidad en Europa

Esta España triste y lánguida vuelve a mirar hacia América Latina otra vez en una mezcla de admiración y envidia. En los últimos quince años, millones de extranjeros llegaron a España pensando en un maná con una gran bolsa de trabajo en la que había para todos. El país se convirtió en un crisol de culturas y de razas en la que todos cabían.

Los trabajos más duros los realizaban los europeos del este, los ciudadanos del norte de África o los latinos. España se había convertido en un país de señoritos. Trabajaban ocho horas contadas y además el empresario tenía que dar las gracias porque no le cobraran una hora de más. En definitiva, el español estaba mal acostumbrado.

Todo era muy sencillo. El dinero no costaba y todo era alcanzable. Había casas, coches, viajes; hasta que caímos en el abismo.

Y en el averno, nos dimos cuenta de la realidad de las cosas. Nos dimos cuenta de que Europa es vieja y, España más; de que vivamos de unos réditos culturales de los que ya habían pasado muchos siglos desde el nacimiento de aquellos réditos. Vivimos en un sueño clásico de Calderón de la Barca. Pero la realidad, la triste realidad, no era así.

Y entonces miramos hacia América Latina y nos percatamos que el continente era nuevo y como nuevo, vigente; y como vigente, pujante; y como pujante, emergía con una fuerza inimaginable. En esa pujanza se encuentra hoy México como un líder indiscutible.

Ahora que acabo de llegar de México, he visto un país con un crecimiento exponencial extraordinario. He visto un México vivo, latente, vibrante. Un México con ganas de sacar la cabeza y salir adelante. He visto un México con ganas de luchar. Con un crecimiento macroeconómico muy vigoroso. He visto un México que me recordaba a la España de hace quince años.

El presidente electo, Enrique Peña Nieto, tiene ahora la gran oportunidad de convertirse en el líder de la región. Peña tiene la oportunidad de rescatar a la España lánguida para afianzar así su liderazgo en toda la vasta región que habla español. Debe convencer a las autoridades españolas y los empresarios para que inviertan en México.

El marco legal es el adecuado y el país es, tal vez, el más solvente de todo el continente latinoamericano.

El presidente Peña debe persuadir al empresario español para que no tenga miedo y sepa que en México sus emolumentos no sólo están seguros, sino que pueden crecer.

Este es el mensaje que Peña debería traer a España. Un mensaje claro y aclaratorio. Eso es también lo que España espera escuchar, sencillamente porque España está buscando cualquier asidero para agarrarse y no caer más en el abismo. Lamentablemente todavía no se ve en España luz al final del túnel.

Seguro que las autoridades españolas serían muy receptivas y Peña Nieto podría conseguir el liderazgo de gran parte de Europa a través de España. No olvidemos que, la Península Ibérica, a pesar de los pesares, sigue siendo un país que pesa mucho en Europa y por supuesto, en América Latina.

Es una oportunidad que el presidente Peña no debería desaprovechar.

Alberto Pelaez/mileniodiario

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