Sopa de tomate asado y tomillo

Por: Mikel López Iturriaga

Sopa tomate asado
El soponcio. / AINHOA GOMÀ

La receta de hoy no es de temporada, sino más bien de entretemporada. Su ingrediente principal, el tomate, pertenece de lleno al verano, pero como se toma caliente, apetece más en el otoño. Ahora es el momento de prepararla, porque aunque empieza a hacer fresco, todavía quedan rastros de buen tomate en muchas partes de España.

La gracia de esta sopa está en el asado previo del fruto, con el que conseguimos cierta caramelización y una concentración de sabor que recuerda un poco a la del tomate seco. Es importante que el sopicaldo quede bastante líquido, porque si no parecerá que nos estamos tomando un vaso de salsa de tomate. Y si queremos que tenga un bonito color rojo, es mejor no triturar con la batidora, sino con el pasapurés.

Una posible variación que seguro funciona muy bien consiste en asar zanahorias con el tomate y usarlas en rodajas de guarnición. Pero como yo no disponía en ese momento de dichas hortalizas, aposté por unos dados de pan de centeno fritos que quedaron deliciosos.

Dificultad

Lloyd y Harry la podrían hacer.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 1 kg de tomates maduros

  • 2 dientes de ajo

  • 750 ml de caldo de verduras o de pollo

  • 1 cucharadita de tomillo, a poder ser fresco

  • 1 cucharadita rasa de pimentón dulce o picante (al gusto)

  • 1 o 2 rebanadas de pan de centeno

  • 1 cucharada de albahaca picada

  • Aceite de oliva

  • Sal y pimienta negra

Preparación

1. Precalentar el horno a 170 grados.

2. Cortar los tomates en rodajas gruesas y repartirlos en una o dos bandejas de horno ligeramente aceitadas. Salpimentarlos, espolvorear el tomillo por encima y asarlos aproximadamente 1 hora, o hasta que bien hechos y hayan reducido de tamaño. A mitad del horneado, añadir los ajos.

3. Pasar el tomate a una cazuela, añadir los ajos asados pelados, el pimentón y medio litro de caldo, y ponerlo al fuego hasta que hierva.

4. Triturar con el pasapurés y corregir de sal. Añadir más caldo si ha quedado espesa (debe estar ligerita).

5. Cortar el pan en dados y freírlos en abundante aceite, sin que se lleguen a tostar mucho. Servirlos como guarnición de la sopa caliente, con un poco de albahaca picada por encima.

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