The slow movement

 The slow movement

El ‘slow movement’ o movimiento lento, es una corriente cultural que llama la atención sobre lo ‘rápido’ que hacemos las cosas y el poco tiempo que dedicamos a nuestras propias necesidades personales y sociales. El movimiento ‘slow’ cree que la tecnología y los nuevos hábitos de trabajo están haciendo que sintamos la necesidad de hacer cosas constantemente, sin otorgar la importancia que merece a los periodos de descanso, relaciones personales y familiares.

Esta corriente surgió inicialmente en Italia, cuando Carlo Pretini protestó contra la apertura de un McDonald’s en la Plaza de España de Roma. En ese momento y para contrarrestar la influencia de los restaurantes ‘fast food’ se creó el ‘slow food’, que defiende la cocina tradicional y los ingredientes locales. El modelo que proponen es la producción de comida a pequeña escala, promoviendo la agricultura ecológica, la protección al medio ambiente y el comercio justo.

El ‘slow movement’ no es exactamente hacer las cosas despacio, sino hacerlas de una manera diferente que no lleve a estrés ni agobios innecesarios. Un ejemplo de ello es el movimiento ‘slow architecture’, que defiende la construcción de nuevos espacios cuando surja la necesidad, en contraposición a la rápida construcción con vistas solo al corto plazo y a la especulación que tanto ha abundado en los últimos años.

El dinero también puede ser lento. La idea del ‘slow money’ es simplificar el uso del dinero. La riqueza tiende a estar acumulada en manos de unos pocos y la financiación y las transacciones económicas son cada vez mecanismos más complejos y confusos. La idea es simplificar todo para que los inversores estén en contacto directo con los emprendedores, enfatizando el negocio local y teniendo en cuenta la diversidad cultural, ecológica y económica de cada región.

Este concepto se está aplicando también en el ‘slow travel’, muy similar al ecoturismo. Propone utilizar el transporte público para viajar siempre que sea posible, contactar con los lugareños para dormir y conocer los alrededores y respetar el entorno natural reduciendo la huella ecológica al mínimo. Además anima a utilizar transportes lentos que nos permitan disfrutar del trayecto y observar los lugares por los que pasamos.

Hay ciudades que se están apuntando a este movimiento intentando adaptar sus urbes para conseguir un entorno más relajante, divertido y ameno. También se centran en promover negocios y establecimientos locales, intentando evitar cadenas de restaurantes o ropa que homogeinizan las ciudades. El objetivo es mejorar el nivel de vida de de los espacios urbanos, proteger el entorno natural, promover la identidad cultural y las particularidades de los pueblos y animar un estilo de vida saludable en cuanto a la alimentación y el ejercicio físico. Para ser reconocido como un ‘pueblo lento’, el municipio debe haber cumplido al menos el 50% de los objetivos del ‘movimiento lento’ y tener menos de 50.000 habitantes. En España son ‘pueblos lentos’ Alcalá la Real (Jaén), Bagur (Gerona), Bigastro (Alicante), Lequeitio (Vizcaya), Munguía (Vizcaya), Pals (Gerona) y Rubielos de Mora (Teruel).

El ‘slow movement’ no es una organización concreta, sino una filosofía y un modo de vida que promueve tomarse la vida con calma y disfrutar de ella. Se ha extendido por todo el mundo y es popular en toda Europa, Japón, EEUU y Australia.

Lo leí aquí: http://reflexionesdesdemisofa.blogspot.mx

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