La fortuna y la virtú

Comparto el artículo de Abellán López sobre la significación de los dos términos de que se sirve Maquiavelo para describir el enfoque del poder y la política. No será al cincuenta por ciento la “fuerza de voluntad” y la suerte, pero la buena combinación de ambas juega su papel en el desarrollo de los acontecimientos.

La fortuna y la virtú

MARÍA ÁNGELES ABELLÁN LÓPEZ 

Hace 500 años Maquiavelo escribió su obra política más popular, El Príncipe, en la que recoge sus reflexiones y observaciones pragmáticas en torno a ese fenómeno que no deja a nadie indiferente: el Poder y su conservación.
El autor florentino perseguía conocer y explicar las causas del auge y declive de los estados y los medios por los que los gobernantes pueden asegurar la dominación y fortalecer la hegemonía política.
Las ideas de Maquiavelo han suscitado grandes polémicas desde el siglo XVI hasta nuestros días entre sus apologistas y detractores. Algunos de los elementos más controvertidos y que han animado generaciones de debates residen en si la política es un fin en sí misma o un medio y si ha de sustraerse a toda consideración moral o ética. Va de suyo que este es un debate vigoroso e inacabado a día de hoy. No me cabe duda que las ideas de Maquiavelo, como gran pensador de la política, no sólo no están obsoletas sino que mantienen su potencial crítico y provocador, contribuyen a reformular cuestiones actuales y nos proporcionan referencias aplicables en nuestro mundo contemporáneo.
Para Maquiavelo, las acciones humanas habían de enmarcarse en un encuentro entre la fortuna y la virtú. Decía que la primera gobierna la mitad de nuestras acciones, pero la otra mitad queda bajo nuestro control. Lo que quería decir es que no todo está completamente determinado.
La fortuna condiciona parte de nuestro margen de acción, de nuestros cursos de elección porque no podemos controlar todas las circunstancias externas y las condiciones objetivas que nos envuelven y que son independientes de nosotros. Dicho en lenguaje actual, son las turbulencias del entorno y los riesgos sistémicos que nos acompañan en nuestro día a día.
Pero este condicionamiento no puede llevarnos a la impotencia ni al derrotismo, porque también contamos con la virtú, considerada como la capacidad subjetiva para aprovechar las oportunidades que se nos presentan o salir del paso de las circunstancias desfavorables. La virtú es la mezcla de habilidad, de talento, de coraje y entrega para cultivar la fortuna y, si se sabe encauzar adecuadamente, puede conducir al éxito del príncipe.
Mutatis mutandi, debemos pedir a nuestros políticos que no escuden, de forma exclusiva, sus justificaciones en las condiciones objetivas que todos conocemos en esta coyuntura crítica, sino que desplieguen aquellos elementos subjetivos de lo que Maquiavelo llama virtú para encarrilar una trayectoria alternativa o al menos intentarlo. Pero nunca resignarse. La política es una suerte de desarrollo histórico y acontecimientos menores o ignorados pueden tener consecuencias importantes para la vida colectiva; las acciones de nuestros gobernantes pueden determinar diversos aspectos de la vida social y política, de manera que modificar esas consecuencias resulta muy difícil por muy pésimas que sean para todos. Ciertas decisiones políticas tienen el poder de condicionar el futuro porque marcan una trayectoria particular y los otros caminos alternativos quedan cerrados.
Siempre existe la incertidumbre, el riesgo de equivocarse porque son parte de las opciones existentes que unidas a las elecciones que se realizan generan consecuencias. Pero eso forma parte del gobernar.
Maquiavelo narra magistralmente esta situación en el famoso pasaje conocido como la estrategia del arquero que cuando ciertos gobernantes ven que su objetivo está demasiado lejos y conociendo el alcance de su arco, apuntan a un lugar mucho más alto que el objetivo, no para alcanzar tanta altura, sino para poder llegar al punto deseado con la ayuda de tan alta mira.
La lectura de los clásicos siempre constituye una fuente que arroja nueva luz sobre los numerosos problemas que nos plantea la realidad.

Fuente: http://www.facebook.com/jesus.pindadousle

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