Mo Yan: El vuelo de la fantasía

Mo Yan: El vuelo de la fantasía

La obra de Mo Yan es amplia y rica, y en ella conviven –a veces en paz, a veces con violencia– elementos heterogéneos; se trata de un autor que, como suele decirse en estos casos, ha creado un universo propio, un mundo tan complejo como pueda imaginarse.

En una de las dimensiones más llamativas de su obra, Mo Yan da cuenta de los procesos históricos de China a lo largo del siglo XX. Orientado sobre todo a las regiones rurales, relata minuciosamente las consecuencias que tienen los principales cambios de modelo socio-político en comunidades muy alejadas de la toma de decisiones. Por otro lado, en claro contraste con este enfoque narrativo, las enrevesadas peripecias de los personajes están marcadas por toda clase de pasiones desmesuradas y en ellas intervienen constantemente elementos mágicos y oníricos. Las fronteras entre lo real y lo fantástico se borran tanto en el plano de la acción como en la mente del lector, que acaba aceptando que el relato del Gran Salto Adelante pertenece a la misma categoría ontológica que los que proceden de la mitología o los delirios individuales.

Los personajes de estas historias están fuertemente marcados por su pertenencia a un linaje y soportan el peso de una tradición familiar, y sin embargo, cabe en ellos una enorme dosis de libertad, de arbitrariedad; están muy condicionados pero al mismo tiempo tienen la capacidad y la audacia de seguir sus impulsos. Son, en cierto modo, seres «naturales» en un contexto sumamente limitado por lo cultural.

En los libros de Mo Yan asistimos a episodios de una crueldad extrema y de una infinita ternura; hay lugar para la ingenuidad y para el escepticismo, para lo cómico y para lo trágico, para un vitalismo despreocupado y para la angustia existencial. En este sentido, es fundamental el tono neutro y desapasionado del narrador, que mantiene todos estos elementos en un difícil equilibrio gracias a una distancia que da a entender que, aunque nos esté contando cosas de lo más inverosímil, a él no le preocupa ni por un momento que nos las creamos o no. Incluso parecería que tampoco él se las cree del todo. Ésa es, quizá, la cualidad más atractiva y valiosa de esta obra: por su textura mixta, por los polos contrarios que sintetiza, funciona como una leyenda. Al margen de su rigor sociológico, de su capacidad de análisis psicológico y de su vuelo imaginativo, o tal vez gracias a todo esto, los textos de Mo Yan operan en nosotros como si fueran narraciones fidedignas de un espacio y un tiempo a la vez exóticos y cercanos. Y como creemos en sus personajes y en sus aventuras, los convertimos en reales.

 

Mariano Peyrou
Poeta y traductor de Mo Yan

http://www.larazon.es

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