¿Por qué ganó Chávez?

¿Por qué ganó Chávez?

Una de las respuestas más convincentes —y más reveladoras— a la pregunta que todos nos hemos hecho en estos días la leí en la revista Semana de Colombia, que tiene por título, justamente, “¿Por qué ganó Hugo Chávez?”. Su autor es Nathan Jaccard.

Chávez llegó a las elecciones de 2012, luego de ganar las de 1998, 2000, 2004 y 2006, más débil que nunca: enfermo de cáncer, desgastado por el poder, atribulado por la inflación, golpeado por una crisis de inseguridad que ha hecho de su país uno de los más peligrosos del mundo. Frente a él había un candidato joven y atractivo, que hacía factible, imaginable, la victoria de la oposición: Henrique Capriles. Pero volvió a ganar, por cerca de un millón y medio de votos, el presidente de Venezuela. ¿Por qué?

Jaccard agrupa sus razones en siete capítulos, que son los siguientes:

El talento político de Chávez.

 “Chávez convirtió sus defectos en fortalezas. Si estaba enfermo, mantuvo una campaña activa, que logró hacer pasar su enfermedad a segundo plano”. Bailó y cantó (canta muy bien) con Vicente Fernández, que lo fue a ver desde México. Otra vez, con sus manos enfundadas en unos guantes de box (tiene sentido del humor), apareció en la tele para decir que no había que bajar la guardia. Convirtió su enfermedad en una prueba de fe y de sacrificio, y generó empatía.

El pecado original de Capriles.

“Capriles dijo que iba a profundizar y mejorar los programas sociales del gobierno. ¿Si son buenos, por qué entonces no votar por la persona que los creó?”. Al buscar al electorado tradicional del presidente de Venezuela, el candidato de la oposición marginó a los líderes de la Mesa de Unidad Democrática. Al final, su propuesta estuvo dirigida a los chavistas light, con propuestas muy similares a las del presidente, a partir del reconocimiento de los éxitos de su gobierno.

La maquinaria electoral del PSUV.

 “El Partido Socialista Unido de Venezuela, con 2 millones de militantes, 15 gobernadores, 264 alcaldes y 91 parlamentarios, es un enorme aparato de campaña”. La máquina de ganar elecciones del chavismo abarca toda la burocracia, incluida la de los sectores recientemente nacionalizados, muchos de cuyos funcionarios tenían que apoyar al presidente yendo a los actos de campaña y donando una parte de su salario.

El buen balance social del chavismo.

 “Aunque la Presidencia de Chávez tiene enormes defectos, en 14 años en el poder logró avances sociales que le aseguraron una base fuerte, un voto duro y una conexión con millones de personas”. Sus petrodólares llenaron los barrios más pobres del país con misiones de salud, educación y vivienda. Las cifras del gobierno son cuestionadas, con razón, por sus adversarios. Pero muchas han sido refrendadas por observadores autónomos. La Unesco, por ejemplo, reconoció que había sido erradicado el analfabetismo en Venezuela. Y The Guardian compiló datos que muestran que la vida de los venezolanos más pobres ha mejorado con Chávez: entre 1999 y 2011, el desempleo pasó de 14.5 por ciento a 7.6 por ciento, la mortalidad infantil de 20 por mil a 13 por mil, y la pobreza extrema de 23 por ciento a 8.5 por ciento en Venezuela.

La identidad del presidente con el Estado.

“Con Chávez no hay frontera entre los actos de gobierno, las decisiones del presidente, las políticas de Estado y el PSUV”. Los recursos públicos tienen siempre, claro, un marcado carácter clientelar. Un ejemplo de Nathan Jaccard en el artículo que cito lo dice todo: Misión Gran Vivienda Venezuela les prometió casa a cuatro millones de personas… después de las elecciones.

La omnipresencia en los medios de comunicación.

“El sistema de medios públicos incluye seis canales de televisión, seis de radio, una agencia de noticias y tres periódicos. La oposición cuenta con varios diarios, pero solo tiene un canal, Globovisión, que se ve por cable”. Todo el mundo sabe que Chávez está presente, siempre, en la televisión. En la elección de 2012, según Le Monde, tuvo ocho veces más presencia que Capriles.

El miedo.

“Entre los más pobres y los funcionarios, algunos sectores denunciaron que siempre los amenazaron con perder sus trabajos y sus beneficios si Capriles salía elegido”. La amenaza no era menor, pues si cuando llegó Chávez había dos millones de venezolanos que dependían del gobierno, ahora se calcula que son alrededor de ocho millones y medio los que trabajan para el Estado. “Y eso representa cerca de 40 por ciento del padrón electoral”.

Mi conclusión después de leer el artículo que gloso es ésta: hay buenas razones para votar contra Chávez, como ya sabía, pero también hay buenas razones, como descubrí, para votar a favor de Chávez.

Carlos Tello Díaz/mileniodiario

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