Post de S.M. Juan Carlos I

Su Majestad Juan Carlos I de Borbón ha tenido a bien unirse como colaborador de este blog. He aquí su primer post:

 Post de S.M. Juan Carlos I

Estimados súbditos y señoras:

Os escribo estas líneas como parte de la nueva política 2.0 de la Casa Real.

Desde que mi mentor Francisco Franco me escogiera para este puesto, siempre he apostado por la transparencia. A lo largo de estas últimas décadas, he procurado hacer llegar al conjunto de la sociedad todos los pormenores de mi familia salvo aquello que pertenece al ámbito más estrictamente privado como matar animales, matar hermanos y hacer el coito con actrices y/o modelos.

Por eso quiero aprovechar este primer post para haceros partícipes de una inquietud que, de un tiempo a esta parte, apenas me deja conciliar la siesta. Una desazón tal que me lleva a errar el tiro, e incluso me quitó algo de hambre el viernes pasado. Me refiero, lógicamente, a esa súbita e inexplicable ansia independentista de un sector de la sociedad catalana.

Los españoles debemos ser conscientes de que una eventual independencia de Cataluña traería gravísimas consecuencias para el conjunto del país. No es solo el hecho de que, de la noche a la mañana, tuviésemos que importar las gafas de pasta; es que nuestro país sufriría un vertiginoso descenso en el número de showmans. Esto, que puede parecer banal, podría desembocar en que la persona más graciosa de España acabase siendo Juan y Medio. ¿Realmente queremos convertirnos en esa clase de país? Yo creo que no.

España ha alcanzado su actual esplendor gracias, entre otros muchos factores, al dinero catalán. A cambio, los españoles de bien les dimos las olimpiadas, e incluso dejamos que Mariscal hiciese aquel estúpido muñeco. Cobi, todos lo sabemos, no servía para hacer peluches. Era bidimensional, y un muñeco bidimensional no sirve para hacer peluches. Era obvio, pero, en un acto de responsabilidad institucional, la sociedad española miró para otro lado.

Los catalanes, sin embargo, nunca nos dieron las gracias por nuestra generosidad. En vez de eso, se pusieron a hablar catalán entre ellos y a producir películas malas a Woody Allen, rematando una carrera que ya empezara a renquear con Poderosa Afrodita.

Quiero lanzar un mensaje a la ciudadanía catalana: no es momento éste de perseguir fantasías centrífugas, sino de aunarnos en un sacrificio común. Como gesto, yo mismo he decidido poner en venta mi colección de linces ibéricos disecados en estado seminuevo. Los podéis encontrar en eBay. Mi nick es TronoPuto38. Todo el dinero que se recaude será destinado a organizaciones sin ánimo de lucro gestionadas por mi yerno Iñaki.

Antes de despedirme, quiero dedicar también unas palabras al sentimiento euroescéptico que empieza a cobrar fuerza en nuestro país.

Es fundamental que recordemos que, durante muchos años, España se ha visto beneficiada por la pertenencia a la Unión Europea. Nos han pagado numerosas rotondas, aeropuertos y Ciudades de la Cultura. Ahora ha legado el momento de devolver el favor a Europa degradando nuestra capacidad adquisitiva, abortando por lo privado, haciéndonos las mamografías en casa y dejando que los negros se mueran en los callejones. Negarse a ello sería irresponsable y egoísta.

Juntos saldremos de esta.

En Seychelles, a 18 de septiembre de 2012.
Juan Carlos I de Borbón

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