Puyol No.5 apesta

Puyol No.5 apesta

Hay algo tan delicado en el cráneo oxidado de Puyol, como en el brillante cerebro de Messi, el cascarón del capitán protege la corteza mental del Barça. Es tan difícil descubrir futbolistas con el talento del 10, que con el aroma inconfundible del Número 5. Puyol tiene esencias de Chanel, apesta a leyenda. Ayer decía Franco Baresi, doctor en osteoporosis: que Puyol mete la cara donde algunos no se atreven a poner el pie. La radiografía ósea de Baresi acredita a Puyol como el gran coleccionista de huesos. Tan decisivo en la carne del club como Messi en el verbo. Es un donador de órganos. Su última lesión fue hermosa: hecho nudo, tumbado sobre la arena y con el gafete de capitán como torniquete. Cuando Puyol falta, falta el aire. Sin embargo, el Camp Nou del domingo será otra bóveda catalana, esta vez efervescente, inflamado por una ácida reacción política. Con el Madrid dentro el estadio prepara un cocido nacionalista, cero azúcares y conservadores. Caldo para neoliberales. Catalunya aprovechará como pocas veces los grandes satélites que le apuntan expresando universalmente su regionalismo. Un problema para Google Maps. Al margen, los jugadores, defensores de las rayas que impiden a Ministros el acceso al campo. Ambos bandos distinguen la línea de meta como única frontera: Gol. El Madrid llega muy serio en ataque a pesar de sus lagunas mentales. El Barça pone ocho puntos en la mesa y una defensa bastarda, sin líder. Pero el partido no puede evadir tanto símbolo, Barcelona y Real Madrid representan más que nunca una España dividida, confusa. Alterada por tonalidades que el futbol abraza con nobleza, sin daños a terceros. Como la de Puyol, un macho ibérico, que se parte el alma igual de rojo que de azulgrana.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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