Tortilla de patata, calabacín y restos de espárragos

Tortilla patatas
Tortilla extrajugosa. / EL COMIDISTA

 

Hay personas que me llaman pijo por criticar al supermercado del pueblo llano y defender lo ecológico, el comercio justo y ese tipo de chorradas. Pues bien, deberían saber que bajo mi apariencia de finolis-progre-con-dinero-para-caprichitos-bio se esconde una auténtica abuela de la posguerra de esas que lo aprovechan todo para no gastar ni medio euro más de lo necesario.

Aparte de mi obsesión por comerme la piel de las cosas, que cualquier día de estos me va a causar una sobredosis de fibra, últimamente estoy metido en la batalla de reciclar los restos de las verduras. Hablo de esas hojas de la remolacha, esas zonas verdes del puerro o la cebolla o esas partes duras del espárrago que no hay Dios que se tome si las cocinas con las tiernas. En esta última hortaliza, mi truco consiste en pelar esas zonas leñosas y cortarlas en rodajitas finas para romper las fibras. Y después usarlas en pastas o, como en el caso de hoy, en tortillas.

Sé que a una tortilla de patatas tradicional no hace falta ponerle nada para alcanzar con ella el clímax, pero si te interesa por el motivo que sea añadirle un poco de verde, estos restos de espárrago son una gran opción. Y si ya le añades calabacín, te sientes incluso más estilizado mientras la comes. No hace falta decir que puedes cerdear todo lo que quieras esta receta poniéndole un poco de jamón, chorizo, panceta o el producto del gorrino que más te guste.

Dificultad

Para rescatados.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 300 g de patatas

  • 300 g de calabacín

  • Partes duras de 12-18 espárragos verdes (o los que tengas)

  • 1 cebolla grande

  • 5 huevos

  • Aceite de oliva

  • 1 pizca de tomillo

  • Sal y pimienta negra

Preparación

1. Picar la cebolla y ponerla a rehogar en aceite de oliva abundante a fuego suave.

2. Mientras, cortar el calabacín en cuatro partes longitudinalmente y picarlo en láminas de medio centímetro aproximadamente. Pelar los trozos de espárrago y cortarlos en rodajas finas. Pelar las patatas y cortarlas en trozos pequeños (pueden ser cubitos o trozos más planos).

3. Añadir el calabacín, los espárragos y la patata a la cebolla, y subir el fuego hasta que se dore todo. Entonces bajar el fuego y dejarlo hasta que las patatas se hagan totalmente por dentro. Sacarlo todo bien escurrido de aceite, dejarlo sobre un plato con papel de cocina, salpimentar y dejar que se enfríe un poco.

4. Batir los huevos en un bol y añadirles una o dos cucharadas de verdura bien aplastada, para que la consistencia del huevo sea más cremosa. Mezclarlo todo bien. Sumar el tomillo, probar y corregir de sal.

5. Dejar en la sartén sólo un poco de aceite, y ponerlo a fuego medio-fuerte. Freír la mezcla de huevo y patata un par de minutos primero por un lado, removiendo un poco el centro sólo al principio para que cuaje parte del interior.

6. Menear un poco la sartén. Darle la vuelta a la tortilla con una tapa y freírla por el otro lado, metiendo los bordes para dentro con una cuchara de madera. Dejar que se haga entre uno o dos minutos.

7. Tapar con un plato y volver a darle la vuelta para que se quede en éste. Tiene que quedar dorada pero no demasiado tostada. Servir caliente o a temperatura ambiente.

Mikel López Iturriaga/http://blogs.elpais.com/el-comidista

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