Té matcha con granizado de mango

Por: Mikel López Iturriaga |

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Jariguay de matcha. / AINHOA GOMÀ

El té japonés matcha es una especie de bomba antioxidante y diurética, por lo que si te preocupan estas cuestiones, ya estás tardando en probarlo. Se cultiva en la primavera y se muele una vez seco, sin fermentarlo. Su fuerte color verde es debido a que, varias semanas antes de la cosecha, se protege del sol con unas telas para retrasar su crecimiento, lo que aumenta también su contenido en aminoácidos y disminuye su amargor.

Este laborioso proceso hace que este té no sea precisamente barato. Aun así, sus múltiples aplicaciones en bebidas o pastelería –con él se elabora el mítico bizcocho matcha kasutera, y aquí mismo lo usamos hace tiempo para rellenar unos dorayaki– y la poca cantidad que se necesita para conseguir un montón de sabor hace que se amortice rápidamente.

Como ya no es tiempo de lácteos calientes -sí, la primavera volverá mañana o pasado-, hoy lo hemos mezclado con un granizado de mango y le hemos dado un punto ácido con zumo de limón. Estéticamente, es importante servirlo en dos fases y mezclarlo en el momento de beberlo. Para mantener tanto las propiedades del té como las del puré de mango, mejor no dejar pasar mucho tiempo entre la preparación y el consumo. Si no puedes encontrar matcha en la zona donde vives, aquí hay muchas tiendas online que venden a todo el país.

Ingredientes

Para 4 vasos

  • Una cucharadita de té matcha en polvo

  • 2 cucharadas soperas de miel

  • 2 vasos de agua fría

  • 1 mango maduro

  • 8 cubitos de hielo

  • 1 limón

Preparación

1. Pelar el mango y triturar la pulpa junto con la mitad del hielo.

2. Templar medio vaso de agua y –metiéndolo en una coctelera o un bote de cristal con tapa y agitando bien– disolver en él la miel y el matcha previamente tamizado con un colador fino.

3. Mezclar en una jarra con el resto de agua, el zumo de medio limón y el resto del hielo, y mezclar hasta que esté bien frío. Si quedan hielos, retirarlos.

4. Servir en un vaso ancho una base de puré granizado, el té encima (intentando que no se mezclen), unos trocitos del medio limón restante como decoración y una pajita o similar para removerlo. Servir inmediatamente.

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