El gran carnaval gallego

Dicen las encuestas del CIS que los periodistas son los profesionales peor valorados. El mismo estudio revela que a los españoles no les haría ninguna gracia que sus hijos se dedicaran al periodismo. Pues bien, pueden estar tranquilos: casi ninguno lo hará.

El miércoles por la noche, mi timeline de Twitter se llenó de periodistas (casi todos en paro, alguno de vacaciones) quejándose de la pésima cobertura que los medios de comunicación estaban haciendo de la tragedia de Santiago. La crítica no era gratuita; en efecto, las televisiones, con la salvedad de TVG, reaccionaron tarde y con torpeza. TVE lo ha admitido y ha pedido disculpas por ello. “La emisión no estuvo a la altura”, ha declarado el Consejo de Informativos. La falta de reflejos, sin embargo, no fue lo más bochornoso del espectáculo mediático generado en torno al accidente.

Con las víctimas aún atrapadas en los vagones, un redactor del Programa de Ana Rosa se lanzaba en Twitter a la caza de familiares y amigos de víctimas. “Soy periodista”, repetía una y otra vez a quien dijese tener un conocido dentro del tren, “¿me puedes seguir para hablar por privado?”

Horas más tarde, los medios empezaban a circular imágenes de cadáveres y heridos aún sin identificar. Algunos, como La Voz de Galicia, los llevaron a portada. Chiqui Esteban, periodista del The Boston Globe, escribía:

El debate sobre sacar muertos en un medio se acaba cuando es en un diario local y las víctimas no están aun identificadas. NO
— Chiqui Esteban (@chiquiesteban) July 25, 2013

Y entonces, cuando parecía que los medios españoles difícilmente podían ofrecer un espectáculo más lamentable, alguien comprendió que, como todo drama, también éste necesitaba un antagonista. Un enemigo. Un malo.

ABC decidió culpar al maquinista en primera plana. Bieito Rubido, director del diario, no recordó o no quiso recordar que, en 2009, ese mismo diario había acusado a un inocente del asesinato de una niña. Lo hizo en portada, con una fotografía en primer plano y el titular: “La mirada del asesino“. El entonces director de ABC y contertulio habitual del mejor postor, Ángel Expósito, admitió luego en su videoblog que “los medios de comunicación y en concreto el nuestro (…) metimos la pata y nos equivocamos (…) y acabamos condenando a priori a un hombre que, según el juez, no tenía nada que ver con los hechos”. Este video, por cierto, ya no aparece en ABC.es.

Pero un antagonista no es suficiente. Como todo guionista sabe, una buena historia necesita giros de trama, situaciones inesperadas que den un nuevo impulso a la narración y eviten que el espectador pierda interés en el relato. En este caso, y a falta de verdadera información, alguien decidió publicar una captura del muro de Facebook del maquinista que, en 2012, bromeaba con la velocidad del tren que conducía. Muchos medios, como El Mundo o Telecinco, se hicieron eco de ello. ABC, de nuevo, llegó más lejos que ningún otro titulando en portada: “El maquinista alardeaba de su gusto por la velocidad” bajo la fotografía de un hombre llorando.

El terrible accidente de Santiago promete convertirse en el culebrón del verano, el gran drama que los medios estirarán y tergiversarán para lacrimógeno disfrute de lectores y televidentes. Esos mismos lectores y televidentes que, según las encuestas, detestan a los periodistas. A saber por qué.

Jose A. Pèrez/http://www.mimesacojea.com/

Deja un comentario