Enterrada viva…

Enterrada viva...

España se mantuvo en pie hasta esa jugada donde un balón con poca fe se acercó a la línea de gol, entonces apareció David Luiz, acaudillado todo el partido, para rechazar cualquier esperanza española de empatar el juego; Maracaná había enterrado con vida al campeón mundial. Un partido que Brasil arrancó en tromba descubrió otra faceta de Neymar, futbolista acusado de individualista y poco solidario, demostró un enorme compromiso para ser el primero en presionar, esperar la llegada de un compañero y ser el hombre alrededor del cual gire la selección brasileña. Al adolescente se le exigía crecer y en tres semanas se hizo hombre. Cualquier duda que pesara sobre él ha sido despejada: estamos frente a un crack de clase mundial. En Barcelona deben estar pegando brincos. Al gran partido de Neymar hay que agregar la intensidad con que Brasil en todas las líneas peleó cada jugada. No hubo durante el juego un momento de tranquilidad para España que en cada rincón del campo se vio superada por dos y hasta tres jugadores que impedían cualquier control, línea de pase o intento de posesión. La inapelable victoria de Brasil está a la altura de aquella que hace un año consiguió la selección española (4-0), frente a Italia en la Eurocopa. Ambas dejaron un cartel de invencibilidad que todo mundo querrá romper. Otra cosa dejó en claro Brasil, no menos importante, Maracaná es un estado independiente dentro de un país encendido que levantó una fuerte protesta contra el futbol, el viejo gigante ahora modernizado y luminoso mantiene el poder suficiente para abastecer de energía a millones de brasileños. España puso casta, aguantó la derrota y cargo con ella en el campo, fue enterrada viva en Maracaná es verdad, pero al fin y al cabo, viva.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/http://www.milenio.com

 

Deja un comentario