La Amazonia brasileña vuelve a sangrar gravemente

Por: Juan Arias

Amazonia (1)Si es cierto el refrán popular de que a río revuelto, ganacia de pescadores, en Brasil, con el mar revuelto de las protestas callejeras contra la corrupción política y el deterioro de los servicios públicos, quienes se han aprovechado son los verdugos de la selva amazónica, que recoge la mayor biodiversidad del planeta y el 22% del agua potable de la Tierra.

Contrariando los índices de los últimos años en los que la curva de destrucción había empezado a descender gracias a las políticas severas del gobierno contra los desbastadores de la selva, este junio pasado, comparado con el mismo mes e 2012, el aumento de destrucción en esa región ya martirizada por la especulación agropecuaria se ha disparado en un 437%.

En el pasado meses de junio fueron destruidos 184 kilómetros cuadrados de selva. Los datos son del Sistema de Alerta de Desforestación (SAD) de Imazon, una institución del gobierno que opera con modernísimos satelites que revelan la situación de la Amazonia en tiempo real.

La desforestación total desde agosto de 2012 a junio de 2013 ha aumentado de un 103%, con un total de selva destruida de 1.838 kilómetros cuadrados.

En este periodo no sólo ha sido observada una destrucción total de la selva, con la corta de árboles rasos para dar paso a pastos para la ganadería o plantación de soja, sino también la llamada “degradación forestal” que es el primer paso para su destrucción total. Se trata de la tala de la madera noble que va enflaqueciendo la vitalidad de la selva.

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“Los números son espantosos”, escribe la economista, Miriam Letão, una de las periodistas con mayor sensibilidad ecológica del país, quién añade que ver de cerca las imágenes de destrucción, enviadas por los satélites, dan la sensación de que Brasil “ha optado por la insensatez”. Ver esas imágenes desoladoras, concluye Letão “es una escena imposible de olvidar”.

Hasta ahora, el gobierno se conformaba con que cada año “disminuyera la destrucción” de la selva. Llegar un año a decir que la Amazonia se ha destruido cero kilómetros, ni siquiera era considerado como una meta posible.

Ahora, con las nuevas heridas abiertas en la piel de esa selva virgen, la única esperanza es reverter la curva de la destrucción para poder decir el año próximo que la Amazonia se ha desforestado “menos” que al año pasado.

Según la ambientalista Marina Silva que piensa disputar las presidenciales con la presidenta Dilma Rousseff, y que es una de las heroínas internacionales de la defensa del medio ambiente, ese recrudecerse de la destrucción de la selva amazónica ha podido deberse a dos factores: el aumento de precio de la soja y la laxitud del nuevo Código Forestal, recientemente aprobado y sancionado por la presidenta Rousseff aunque con el veto de algunos artículos y que fue una especie de amnistía a los viejos destructores de aquel paraíso ambiental

El sueño de Brasil de llegar un día a la destrucción anual cero de la Amazonia, de la que ya ha sido destruida una extensión mayor que Francia, parece, según los expertos y ambientalistas, como eso, un sueño cada vez más lejano e imposible.

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http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

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