Nuestra infantil ciencia

Nuestra infantil ciencia

Recientemente me topé con una cita de Albert Einstein que hace mucho no leía: “En mi larga vida he aprendido una cosa: que toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil, y que, a pesar de todo, es lo más valioso que tenemos”.

Viniendo de Einstein, la frase suena extraña: uno de los titanes de la ciencia contemporánea pareciera estar denigrando a esa ciencia que él precisamente ha ayudado a construir. Y viene como anillo al dedo para quienes desconfían de ella y la consideran tan solo otro conjunto arbitrario de creencias, construido para justificar una particular visión del mundo, no distinta de otras, con fines de dominación y poder.

Pero Einstein tiene razón: la ciencia no es la verdad absoluta sobre el mundo. Ni siquiera es conocimiento completamente certero, exacto, objetivo sobre el mundo. Como bien saben los filósofos de la ciencia, y como saben los verdaderos científicos, la ciencia es solo un conjunto de representaciones del mundo natural, que aspira no a reproducirlo tal cual es, sino a algo mucho más modesto: a proporcionarnos conocimiento útil y confiable sobre ese mundo.

Otra cita de Einstein, más amplia, lo explica mejor: “La ciencia sin epistemología (teoría del conocimiento) es —en la medida en que sea concebible—primitiva y confusa. Sin embargo, tan pronto como el epistemólogo, que busca un sistema claro, se abre camino a través de él, tiende a interpretar el contenido especulativo de la ciencia según los parámetros de ese sistema y a rechazar lo que no encaje en él. El científico, por el contrario, no puede (…) permitirse ser restringido (…) por la adherencia a un sistema epistemológico (…) Por tanto, aparece ante el epistemólogo sistemático como un oportunista sin escrúpulos”.

Y es que, en efecto, independientemente de los problemas filosóficos, el hecho es que la cienciafunciona. Aviones que vuelan y antibióticos, quimioterapia eficaz contra cáncer y sida, cohetes espaciales y satélites, telecomunicación y computación son solo algunas pruebas.

La ciencia es pragmática. Pero nos ofrece la imagen más precisa y honesta que tenemos del mundo en que vivimos. Aunque sea “primitiva e infantil”, no es por ello menos valiosa.

www.lacienciaporgusto.blogspot.com

Deja un comentario