Desvelan el secreto de los ojos más precisos del mundo

  • Descubren que la langosta mantis no distingue bien entre colores porque los percibe directamente.

  • Los ojos de este pequeño crustáceo son los únicos con 12 tipos de fotorreceptores.

Desvelan el secreto de los ojos más precisos del mundo

  • Los ojos de la langosta mantis son una especie de mito entre los biólogos: tienen 12 tipos de fotorreceptores, ven en infrarrojo, ultravioleta y se mueven de forma independiente. No hay ninguna criatura en el reino animal con unos ojos tan complejos ni capaces de percibir el mundo con todos los matices que aprecia uno de estos pequeños crustáceos. Pero aún quedaban muchas incógnitas sobre su manera de ve

 

El equipo del biólogo Hanne Thoen acaba de publicar en Science un estudio en el que desvela aspectos hasta ahora desconocidos sobre los ojos de la langosta mantis. Su sistema de visión es efectivamente único, puesto que a otros animales – como los humanos – nos basta con tres tipos de células fotorreceptoras para reconstruir la realidad. Lo que han descubierto estos científicos es toda una sorpresa: la langosta es capaz de percibir una variedad inaudita de colores de forma directa, lo que provoca que no sea capaz de distinguir entre ellos.

Para sus pruebas, los biólogos asociaron recompensas de comidas a varios colores y descubrieron que las langostas no eran capaces de distinguir entre los tonos más similares. Para explicar esta situación, los científicos sugieren que la langosta carece de un complejo sistema neuronal que le permita cruzar la información que obtiene de su multitud de células receptoras. A diferencia de los humanos, que cruzamos estos datos en el cerebro para obtener una imagen de la realidad, “los ojos de la langosta mantis generan un patrón que es reconocido casi inmediatamente como un color”. Como consecuencia, estos animales son capaces de distinguir colores básicos sin necesidad de comparar en su cerebro la longitud de onda de su espectro visible, pero no son capaces de distinguir entre el naranja claro y el amarillo chillón.

 

En realidad es un atajo evolutivo que permite a la langosta ahorrar energía y obtener una visión del mundo que le resulta extremadamente útil en un entorno de corales donde se cruza con todo tipo de criaturas de los tonos más diversos. Su sistema, desconocido hasta ahora en la naturaleza, se basa por tanto en el reconocimiento directo de los colores más que en la discriminación entre tonos, como hacen los demás animales.

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