Edulcorantes cancerígenos, enzimas prodigiosas y otras falacias sobre la comida

Por: Mikel López Iturriaga

Comer sin miedo

¿Manzana transgénica? / EL COMIDISTA

 

Paradojas del mundo moderno desarrollado: si analizamos la comida actual con un poco de perspectiva histórica, veremos que es más variada, asequible y segura que nunca. Y sin embargo, el miedo a que nos perjudique lo que comemos no deja de crecer, promovido por un montón de falsedades que circulan, sobre todo, por internet. Si fuera cierto todo lo que se dice de determinados alimentos satanizados por las más extrañas razones, o de los productos que se usan para cultivar, cocinar o comercializar la comida, estaríamos cayendo como moscas, y aquí seguimos, con una esperanza de vida más alta que en ningún otro momento de la historia.

 

 

Contra este alarmismo se alzan voces como la de José Miguel Mulet, doctor en bioquímica y biología molecular por la Universidad de Valencia y autor del libro Los productos naturales, ¡vaya timo¡ y del blog Tomates con Genes. Este alicantino de 40 años acaba de publicar Comer sin miedo, donde se despacha a fondo con algunos lugares comunes alimentarios que no resisten el análisis científico. Se podrá estar de acuerdo con él o no en algunos aspectos de su discurso, pero Mulet siempre respalda sus afirmaciones con buenos argumentos. Personalmente, admiro su valentía a la hora de mantener posturas a contracorriente, y también su paciencia cuando discute con algún iluminado de los que andan por las redes sociales.

Lo que sigue es un resumen de la charla que mantuvimos el lunes, ordenada por algunos de los mitos y falsedades que trata en el libro.

Los edulcorantes producen cáncer

“En las dosis normales de un consumo normal, los edulcorantes son inocuos y totalmente seguros”, afirma Mulet. “Obviamente, si te tomas un kilo y dos kilos, pues son peligrosos, pero cinco kilos de jamón serrano también te matan. Los edulcorantes han pasado la autorización de las autoridades europeas, y para una persona que tenga diabetes y sea golosa, son compatibles con su enfermedad. Sí que alguno se ha vendido con la advertencia de que podía ser cancerígeno, pero esto se basaba en estudios con animales que no se correspondían con lo que pasaba en los humanos”.

La leche es ETA

Una de las leyendas más extendidas por internet alude a la presunta maldad de tomar leche cuando eres adulto. “Ningún animal lo hace salvo el hombre”, aducen como argumento irrefutable los propagadores de esta creencia. “Tampoco ningún animal cocina bacalao al pil pil y eso no quiere decir que sea malo”, replica Mulet en una de las frases más afortunadas de su libro. “La leche es el alimento con el que los mamíferos dan de comer a sus crías”, explica. “Es un alimento energéticamente muy costoso de producir, y por eso en la naturaleza se reserva a ellas. La leche es un alimento perfectamente válido para cualquier humano, si no tiene intolerancia a la lactosa. No hay ningún problema con él. Ponle leche a cualquier mamífero adulto y ya verás como se la bebe la mar de contento”.

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Él tomaba leche y era un chaval majísimo.

 

Entonces, ¿por qué la intolerancia a la lactosa es más común ahora que hace unas décadas? “Porque antes no se diagnosticaba bien. Siempre ha habido gente con problemas digestivos, lo que pasa es que no sabían que eran intolerantes. También es verdad que este es un nicho de mercado muy interesante para los fabricantes, y hay mucha gente que cree que es intolerante a la lactosa y no lo es”. En cuanto a las pruebas de intolerancia a los alimentos, Mulet recomienda que siempre te las haga un médico. “Entre los de farmacia que te haces tú mismo, yo sólo me fío del test del embarazo”.

Debemos creer todos los estudios sobre los alimentos que aparecen en los medios

En su libro, JM Mulet pone la la cerveza y el vino como ejemplo de los constantes estudios que se publicitan en la prensa sobre los efectos beneficiosos de determinados alimentos. No hay virtud que no se les haya atribuido: que si retrasan el envejecimiento, que si previenen la obesidad, que si tienen muchas vitaminas y minerales… obviando que son “ricos en una molécula neurotóxica, probadamente carcinógena, y que además provoca adicción y miles de víctimas cada año: el alcohol”. El chocolate y el café no se quedan atrás en cantidad de informes positivos, muchos de ellos sin base científica suficiente.

¿Cómo podemos detectar si los estudios sobre comida son fiables?  “Lo primero es ver qué revista lo ha publicado, si es válida y tiene un factor de impacto alto, un dato que se puede mirar en Google. La información buena, además, no viene por un único estudio, sino por varios. Muchos estudios dicen que tal alimento es bueno y luego se descubre que no, porque miraban un nivel de población que no era representativo, o lo tomaban de una manera que no era la habitual en la gente… Yo puedo publicar un informe diciendo que el pimiento es la verdura que más vitamina C tiene. No estoy diciendo ninguna mentira; el problema es que esa vitamina es termolábil, es decir, que cuando la calientas se degrada. Y el pimiento no te lo sueles comer crudo. Esto sirve también para la publicidad engañosa: yo he visto anunciadas patatas ricas en vitamina C, y a ver quién se come una patata cruda”.

La dieta de la enzima prodigiosa funciona

Comer sin miedo destapa las incoherencias y extravagancias de unas cuantas dietas de moda, entre ellas la de la famosa “enzima prodigiosa”, cuya abanderada en España es Mercedes Milá. “Su problema es que desde el punto de vista científico es una aberración”, asegura Mulet. “No he visto nunca tal cantidad de burradas juntas en tan poco espacio. Y al final te dice que tienes que comer menos cantidad y más verduras. Eso también te lo digo yo sin necesidad de inventarme que hay una enzima por ahí haciendo cosas muy raras. Perder peso es una cuestión de disciplina, de comer menos o más equilibrado y, sobre todo, de hacer más deporte”.

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Feliz con su enzima.

 

La dieta paleolítica tiene sentido

Esta forma de comer, que ha alcanzado cierta popularidad en los últimos años, defiende que nuestro cuerpo está adaptado a comer como lo hacía el ser humano en el Paleolítico. “Para empezar, no podemos comer como hace 3.000 años porque la mayoría de las especies de plantas y animales que comían los humanos entonces se han extinguido”, arguye Mulet. “La mayor parte de lo que comemos son variedades muy recientes. Segundo fallo: en el Paleolítico, la esperanza de vida era de 30 años, así que muy buena no podía ser la dieta. Cuando los antropólogos han estudiado los huesos de los humanos de entonces, han descubierto que tenían todo tipo de enfermedades relacionadas con carencias nutricionales. En el Paleolítico no se comía bien, así que la ventaja no la veo por ninguna parte. Lo que sí es verdad es que nuestro cuerpo y nuestros genes están adaptados a la vida nómada, estamos hechos para acumular grasa y no acabamos de acostumbrarnos al sedentarismo”.

Si eres vegetariano no matas animales

“No comer animales es respetable: cada uno come lo que quiere y yo no tengo nada en contra de eso. Pero es un poco acomodaticio, porque cuando comes siempre matas algún animal, aunque seas vegetariano. Las plantas hay que protegerlas de las plagas, usar insecticidas, nematicidas o quitar terreno a la selva”. En cualquier caso, Mulet asegura que la dieta vegetariana puede ser equilibrada y sana, siempre que incluya huevos y lácteos. “El problema es cuando vas refinando y ya no quieres comer tampoco eso”. Es decir, cuando te haces vegano. “Entonces debes hilar fino porque puedes tener carencias de vitaminas y aminoácidos”.

Comer sólo cosas crudas es más sano

Para Mulet, “el crudivorismo es un disparate”. “Es una moda muy reciente, porque piensa que los neardentales ya cocinaban. Cocinar es la primera medida higiénica a la hora de enfrentarte a un alimento: siempre es más fácil intoxicarse con cosas crudas. Decir que los alimentos pierden propiedades al ser cocinados es una media verdad: algunos sí, pero otros las ganan. La vitamina A es mucho más disponible en un alimento cocinado que en uno crudo [esto ocurre en el caso del tomate, por ejemplo]. Lo mismo con los aminoácidos, más asimilables en alimentos cocinados. En estas tendencias hay mucho sectarismo: tienen más de religión que de base científica”.

El agua adelgaza, y hay que tomarla baja en sodio

Muchas marcas de agua la venden como un producto que ayuda a mantener la línea. Otras destacan que son “bajas en sodio”, como si el agua corriente fuera alta. “La cantidad de sodio que puedes tomar a través de cualquier agua es ridícula. La mayor parte del sodio que ingieres llega a través de los alimentos sólidos. Un trozo de pan tiene más sodio que 10 litros de agua del grifo. Cambiar de agua no te soluciona nada. En cuanto a su poder adelgazante, obviamente si te bebes un vaso de agua en vez de tomarte una hamburguesa, adelgazas”.

 

No pesan los años, pesan las lorzas.

 

El ‘lactobacilus casei’ aumenta tus defensas

¿Los alimentos funcionales, como los lácteos que aumentan las defensas, que bajan el colesterol o que llevan omega-3, son un timo? “No puedo generalizar”, responde Mulet. “Los que llevan fitosteroles sí se ha demostrado que bajan el colesterol entre un 5 y un 10%, y no lo ha hecho una empresa, sino estudios serios de varias universidades. Lo del lactobacilus casei [del Actimel] y las defensas, no. Por eso tuvieron problemas con la Unión Europea por la publicidad. Ahora lo que han hecho es añadirle vitamina B, y poner un asterisco y una letra pequeña que explica que favorece tus defensas por esta vitamina, no por el lactobacilus. Hay que mirar cada alimento, ver qué te ofrece y saber si lo necesitas. Si tú en tu dieta ya tomas una vitamina con normalidad, no necesitas pagar más por un alimento funcional que la lleve”.

La comida ecológica es más sana

Si por algo se ha destacado mediáticamente JM Mulet ha sido por sus críticas a los productos ecológicos. ¿Por qué esta denuncia constante? “Porque están abusando de la publicidad engañosa, tanto los distribuidores y los vendedores finales como alguna que otra autoridad europea. La agricultura ecológica no es más que una agricultura adaptada a un reglamento que lo único que pide es que lo que pongas en el cultivo sea natural. Eso no te garantiza que sea más sana, ni mejor para el medio ambiente ni nada; y de hecho cuando se han hecho estudios, éstos han demostrado que no lo es”.

¿Toda la comida ecológica es un timo? ¿Merecen estas descalificaciones genéricas los productores que han optado libremente por no usar pesticidas y hacen bien su trabajo? “Yo no descalifico, solo hablo de ciencia. Tú asocias ecológico con no usar pesticidas: sí se usan pesticidas autorizados. A mí me parece muy bien que alguien produzca ecológico cuando me dicen ‘lo hago porque creo en esto’. Pero cuando me dicen ‘lo hago porque es más sano’, lo siento pero no hay ningún dato que avale esta afirmación: lo convencional es igual de sano, y mucho más barato”.

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Seguidores de la paleodieta cazando un rinoceronte ecológico.

 

Mulet niega que la producción ecológica sea buena para el medio ambiente: “Ten en cuenta que la productividad cae en picado, entre un 25 y un 50%. Si necesitas más suelo para producir lo mismo, ¿de dónde vas a sacar ese suelo? Lo más respetuoso para el medio ambiente es optimizar la población agrícola y conseguir la mayor cantidad de alimentos con menos espacio”. Pero le reconoce algunas virtudes. “La rotación de cultivos o el intento de mantener diferentes cultivos en un mismo sitio, o distintas variedades de un vegetal puede ser bueno, y eso es algo que a pequeña escala se practica en lo ecológico. Los ciclos cortos de distribución tienen de bueno que el alimento suele llegar más fresco al comensal, pero también con menos control”.

¿Y alguna crítica para la agricultura o la ganadería convencionales?  “A veces abusan demasiado de los pesticidas, porque tienen miedo de quedarse cortos. Y también de los fertilizantes: con la mitad tendrían el mismo resultado y contaminarían menos los acuíferos. Cada vez se ajustan más para que baje el impacto ambiental, pero aún podría mejorar”.

Los pesticidas son un peligro para la salud

“Si se usan correctamente y en las cantidades adecuadas, son inocuos”, defiende Mulet. “Y no es que lo afirme yo, es que lo dice un informe de la Unión Europea de este mismo año. Un pesticida se utiliza en el momento en el que se necesita y tiene un periodo de seguridad durante el cual no se puede tocar un alimento, pero pasado ese periodo es percetamente válido: la prueba es que no ha habido ningún problema de seguridad alimentaria relacionado con su uso en la Unión Europea en los últimos años. El problema es que cada vez importamos más comida de países que usan pesticidas que aquí no están autorizados”.

Defender la agricultura ecológica y estar contra los transgénicos es progresista

Frente a la identificación de los productos ecológicos o la lucha contra los transgénicos con un discurso progresista, Mulet sostiene que “mucha gente de izquierdas parece no haber leído a Marx y a Engels, que eran lo más racionalista que había”. “O no conocen el inicio político del ecologismo y el proteccionismo ambiental, ideado por la nobleza para que los burgueses no les quitaran los campos donde iban a cazar: la prueba está en organizaciones como WWF, que cuentan con lo más granado de la realeza europea. Cuando la izquierda dejó de ir a misa tuvo que empezar a creer en cualquier tontería espiritual antisistema. Los mismo que la Iglesia, pero con una túnica azafrán en vez de una sotana. De todas maneras, es un matrimonio raro, y espero que tenga los días contados”.

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El de la derecha fue presidente de honor de WWF.

 

La industria alimentaria no es responsable del aumento de la obesidad

“En parte sí lo es, porque para hacer los alimentos más apetitosos aumentan mucho el contenido en grasas y el contenido en azúcares, dos alimentos de los que no hay que abusar”, señala Mulet. “Pero tampoco hay que obviar la responsabilidad del consumidor, que también tienen ensaladas a mano y al que nadie le obliga a comprar esos alimentos. Te diría que la culpa es compartida entre el consumidor y la industria”.

La comida es más peligrosa ahora que en el pasado

“Recomiendo a la gente que coma de todo y sin pasarse con la cantidad. Que coman más verduras, más pescados y menos carnes grasas. Que coman de todo y sin miedo, y que no hagan caso de los bulos y las manías que lean por internet: la comida actual es segura”.

http://blogs.elpais.com/el-comidista

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