Por qué no hay chinos en los cementerios y otras leyendas sobre la comunidad asiática en España

El hermetismo y la desinformación son las principales causas del ingente número de leyendas que circula sobre el colectivo en nuestro país

Por qué no hay chinos en los cementerios y otras leyendas sobre la comunidad asiática en España

JUAN CARLOS SOLER

Quién no ha escuchado en algún momento de su vida alguna leyenda urbana cuando se disponía a acudir a un restaurante chino. Desde la carne de perro y gato en los menús a la misteriosa ausencia de registros funerarios de chinos fallecidos en nuestro país, la comunidad asiática en España se lleva la palma en lo que a campañas de desprestigio se refiere. Así, al menos, opina Francisco Canals, un analista que ha decidido investigar lo que él denomina el «Misterio de los Restaurantes Chinos» y que hace referencia a las «campañas de denigración» que en su opinión la comunidad china sufre en nuestro país.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en España existen 180.648 chinos legalmente registrados, de los cuales 94.190 son hombres y 86.458 son mujeres. Por regiones, Madrid y Cataluña registran la mayor concentración (47.274 y 49.120 respectivamente) seguidas de la Comunidad Valenciana (19.899), Andalucía (18.811), Canarias (8.688), Aragón (5.348), El País Vasco (5.252), Castilla y La Mancha (5.115), Baleares (4.619), Castilla y León (3.549), Murcia (3.904), Galicia (2.837), Asturias (1.513), Extremadura (1.504), Navarra (1.349), Cantabria (1.044) y La Rioja (611) según el último Censo de Población elaborado por el INE (Instituto Nacional de Estadística).

Fue en las décadas de los 70 y 80 cuando los chinos irrumpieron con fuerza en España y comenzaron su andadura empresarial, que se tradujo en la creación de más de 1.500 restaurantes asiáticos. No en vano, a día de hoy el de la hostelería no es el único nicho de negocio en que la población china se mueve si no que, en palabras de Canals, la comunidad se ha diversificado y «tiene sus autoescuelas, gestorías e inmobiliarias de habla y clientela china». Sin embargo, la «desinformación y el hermetismo» que, en opinión del experto, rodea a los asiáticos en España no hacen más que perjudicar al sector: «Tampoco existen (tantas) mafias chinas, los restaurantes chinos siguen abiertos y sobreviven semivacíos debido a su inusitada capacidad de ahorro, las familias chinas cobran un sueldo único, toman decisiones grupalmente y piensan a largo plazo».

De vuelta a su país

Sobre la ausencia de chinos enterrados en España, la leyenda urbana toma su base en el hecho de que los fallecidos son, en la mayoría de los casos, incinerados y enviados a su país para descansar en paz. Del mismo modo también regresan «a casa» los que se jubilan, «hechos que explican por qué no existen chinos que descansen en nuestros cementerios».

Para Canals, no son más que «fobias orientales, iconos y arquetipos del imaginario popular que todos proyectamos inconscientemente» lo que ha dado lugar a la larga lista de invenciones sobre el colectivo. Esto, y el hecho de que «muchos españoles se sienten amenazados por su presencia y su cultura low cost», apunta Canals.

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