Alcohol sí; mariguana no


¿Qué tanto debe entrometerse papá Estado en los ámbitos que corresponden estrictamente a la soberanía del individuo? Es una pregunta complicada. Yo pensaría, por lo pronto, que los límites de la libertad personal están muy claramente fijados por los posibles perjuicios que tus acciones puedan infligirle a terceros. Dicho de otra manera, mientras tus actos no le causen daño a otras personas deberías de poder hacer lo que te venga en gana.

El problema es que muchos de esos comportamientos que no merecen una sanción legal —o sea, que están autorizados por la ley— tienen de cualquier manera consecuencias directas sobre los demás. Un ejemplo: soy padre de familia y decido, por mis pistolas, dedicarme de tiempo completo a la bebida. Al final, termino por perder mi trabajo y no sólo dejo de cumplir con mis obligaciones más inmediatas sino que me vuelvo una carga para mis seres cercanos.

Hay aquí un daño evidente. El alcohol, sin embargo, no está prohibido. Puedes comprarte todas las botellas del mundo y trincarte una completa antes de conducir el coche. Si tienes un accidente y una persona pierde la vida, o se queda parapléjica, recibirás un castigo después, cuando el mal ya está hecho pero, mientras tanto, no hay impedimento legal alguno para prevenir esa circunstancia.

Cada año, mueren millares de personas en este país a causa del alcohol. Fallecen en accidentes, en hechos violentos y por los estragos que causa la bebida en el organismo. Un Estado invasor, como el que decretó la prohibición en Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX, podría decidir que el tequila y el whisky son tan dañinos —y, por tanto, tan obligatoriamente ilegales— como la mariguana. Y, encima, las propiedades médicas de las bebidas alcohólicas, por más que algunos textos aconsejen consumir diariamente una copa de vino tinto, son mucho menos evidentes que las de la hierba. ¿Por qué una cosa sí y la otra no? Por razones estrictamente culturales, supongo. Nada que ver con la moralidad…

ROMÁN REVUELTAS RETES/http://www.milenio.com/firmas

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