China entra en el Año del Caballo

Por: Jose Reinoso | 31 de enero de 2014

Fuegos artificiales en Pekín en la noche del 30 al 31 de enero. (Getty)
Los cielos de China se cubrieron anoche de fuegos artificiales para celebrar la llegada de un nuevo año, el Año del Caballo.
El séptimo animal de los 12 que componen el zodíaco chino es asociado tradicionalmente con lealtad y energía, y es considerado el segundo más popular después del dragón.

Gráfico con los 12 aniamles del zodíaco chino. (AFP)Millones de familias se reunieron para celebrar la más importante de las festividades de la cultura china, que genera cada año el mayor desplazamiento de gente del mundo. Los responsables de transporte estiman que estos días se producirán unos 3.620 millones de viajes. Trenes, autobuses y aeropuertos han funcionado al límite para dar servicio a los 245 millones de emigrantes internos existentes en China, y que en estas fechas regresan a sus pueblos y lugares de origen.

En muchos casos, se trata de la única ocasión en el año que vuelven a sus casas para ver a sus padres o sus hijos, quienes, a menudo, son criados por los abuelos mientras ellos trabajan en las grandes ciudades o en las fábricas de las provincias costeras, las más desarrolladas del país.

Durante siete días, a partir de hoy, la actividad económica y política del país estará prácticamente paralizada. Muchos negocios en Pekín han echado el cierre y las calles están semivacías, faltas de la mayoría de los trabajadores emigrantes, que representan un tercio de los 20 millones de almas de la municipalidad.

El Año del Caballo es visto, generalmente, como un periodo de buen augurio y favorable para los negocios, pero los expertos en fengshui –el arte de la geomancia chino- creen que en esta ocasión será agitado, ya que es el Año del Caballo de Madera (incorpora el elemento fuego). Algunos prevén un buen comportamiento de las economías asiáticas y fuertes ganancias de las acciones bursátiles ligadas a la madera. Otros dicen que traerá una ralentización en la región, altas temperaturas, conflictos y desastres relacionados con el fuego.

Un hombre da la bienvenida al Año del Caballo en el templo  Wong Tai Sin, en Hong Kong. (AFP-Getty)Las fiestas de Año Nuevo chino –o Festival de la Primavera- son tiempo de familia, amigos, regalos y grandes comidas, en las que no faltan las empanadillas y los pastelitos de arroz. También es momento de acudir a ferias y verbenas populares y visitar los templos budistas y taoístas para pedir a los dioses buena suerte en el próximo año. La fecha varía en función del calendario lunar.

Un hombre con una cometa con el dibujo de un caballo en el paseo Bund, en Shanghái. (icpress)Muchos chinos, sin embargo, se niegan a regresar a casa para evitar presiones económicas y familiares, y optan por quedarse trabajando o irse de viaje de turismo. Esto se debe, por un lado, a la costumbre de tener que entregar sobres con dinero –los llamados hongbao (sobres rojos)– a familiares y amigos menores o que no trabajan, lo que puede comerse una buena parte de los ahorros logrados con tanto esfuerzo durante el año; y, por otro -en el caso de chicas y chicos en edad de casarse-, para huir del bombardeo de críticas y preguntas sobre las razones por las que no tienen o no han llevado a casa a su novio /novia.

Los hongbao han tenido este año su versión electrónica. La compañía Tencent ha puesto a disposición de los usuarios de su aplicación de mensajería instantánea WeChat, que cuenta con más de 600 millones de suscriptores, un servicio que permite enviar un sobre virtual de hasta 200 yuanes (24 euros). Por su parte, la empresa de Internet Baidu ha creado un mapa en el que recoge los viajes realizados en las fiestas por los usuarios de su servicio de mapas para teléfonos móviles. El mapa de Baidu con la visualización de los viajes de los usuarios de este servicio durante el Año Nuevo chino en enero de 2014. (Baidu)
En la representación visual del movimiento migratorio vacacional, destacan como origen de los trayectos las ciudades de Pekín, Shanghái y Guangzhou (capital de la provincia sureña de Guangdong).

Mientras escribo estas líneas, los estallidos de los petardos resuenan en el exterior bajo un cielo espeso, gris y contaminado. Pero este año, el despliegue pirotécnico –destinado a traer buena suerte y ahuyentar a los espíritus malignos- es menor que otras veces. Los habitantes de Pekín han reducido las tracas sonoras y visuales a instancias del Gobierno para limitar la contaminación, que ha alcanzado en las últimas semanas una vez más niveles muy peligrosos.

Las ventas de fuegos artificiales en la capital han bajado, debido a la menor demanda y el recorte de un 12% del número de puestos de venta decretado por las autoridades municipales.

El presidente chiho, Xi Jinping, en la región autónoma de Mongollia Interior, días antes de la llegada del Año del Caballo. (Xinhua)Pero no solo ha descendido la demanda de petardos. La campaña de lucha contra la corrupción y el gasto superfluo en la Administración puesta en marcha por el presidente chino, Xi Jinping, ha afectado a los artículos de lujo, tradicionalmente regalados en estas fechas.

Las galas de Año Nuevo de los canales estatales han bajado también su protagonismo o han sido canceladas. La de la CCTV -uno de los programas de más audiencia del mundo (750 millones de personas en 2013)- tuvo anoche, a pesar de ello, un buen despliegue de famosos, incluidos el popular director de cine Feng Xiaogang y la actriz francesa Sophie Marceau, que interpretó la canción de Edith Piaf La vie en rose a dúo con la estrella del pop Liu Huan. La estrella del rock Cui Jian –conocido por su papel durante las protestas a favor de la democracia de Tiananmen (1989)- se cayó, sin embargo, del cartel después de que rechazara “cambiar las letras” de sus canciones, según el periódico Noticias de Pekín.

El presidente chiho, Xi Jinping, en la región autónoma de Mongollia Interior, el pasado 28 de enero. (Xinhua)Las fiestas han traído su habitual carga de propaganda política. Como sus predecesores, Xi Jinping ha mantenido la tradición de visitar al pueblo llano. En los días previos a la semana de vacaciones, viajó a la región autónoma de Mongolia Interior, donde departió con los pastores sobre las ovejas y tomó té en una yurta, la tienda tradicional mongola de forma circular, forrada de tela.

El Año Nuevo Lunar –el nombre más correcto de la festividad- marca el inicio del Festival de la Primavera. Las celebraciones van desde su víspera hasta el decimoquinto día (Festival de los Farolillos), que este año coincide con el día de San Valentín –el de los enamorados-, una fecha cada vez más celebrada por los jóvenes chinos, restaurantes y centros comerciales.

Farolillo de papel con la forma de un caballo en los jardines Yuyuan, en Shanghái, el pasado 25 de enero. (Reuters)

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