A veces se olvidan de nosotros porque no hemos muerto

Por: Miguel Gener | 11 de marzo de 2014

 No pensaba escribir sobre el aniversario de la matanza. Tiendo a pensar poco en los recuerdos que me duelen pero, abro un periódico, enciendo la televisión, y todo es 11 M. En la radio, igual. Facebook y Twitter, amanecen cuajados de crespones negros, de testimonios. ¡Todo vuelve! Ahora, escribir cuatro líneas no se convierte en un post, más bien en la necesidad de una breve terapia.

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Libraba ese maldito día y cuando me enteré de las dimensiones de los atentados, llamé al periódico. Me mandaron a Moncloa a esperar las reacciones del gobierno. Allí estuve cobijado toda la mañana, viendo por televisión las imágenes de la barbarie y oyendo en directo, perplejo, al Ministro del Interior. Sobre las tres de la tarde, empecé una peregrinación de dieciséis días espantosos por la ruta de mi resistencia: Ifema, estaciones, testigos, heridos, familias… Una ciudad llena de muertos, un cambio de gobierno, un cansancio acumulado en el cuerpo, en el alma… un tóxico en la piel de sufrimiento ajeno y tristeza propia.

“A veces se olvidan de nosotros porque no hemos muerto”, comentaba estos días una víctima del atentado. Las autoridades tienen la obligación de tener siempre muy presente a las víctimas. Yo, no olvido nada. Pero hoy, prefiero ilustrar estas líneas con una foto de junio de 2004. Cristina Mora Palomo y su hija, recien nacida, Arantxa. Cristina, embarazada de siete meses, sobrevivió a un vagón lleno de muerte en la estación de El Pozo. Ahora, diez años más tarde, ambas siguen perfectamente sanas como prueba de vida ante aquella infamia. Respecto a mis recuerdos, cada uno se defiende como puede.

http://blogs.elpais.com/dias-de-fotos

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