‘Eton mess’ de fresas, nata y merengue

Por: Mikel López Iturriaga

Eton mess

Si no te gusta, eres un bicho raro. / LAURA BATALLA

 

El Eton mess es una especie de réplica inglesa y refinada de nuestras fresas con nata de toda la vida. Se llama así porque se sirve en el partido de cricket anual que el Eton College juega contra la Harrow School, y desde el siglo XIX lleva enamorando -y engordando- a miles de británicos. Para mí, su éxito se basa en dos puntos principales: el equilibro entre la acidez de las fresas, la cremosidad de la nata y el crujiente del merengue, y la absoluta facilidad de preparación.

 

Esta versión está algo aligerada respecto a la original sustituyendo parte de la nata por queso batido con 0% de grasa. Es un truco de Mònica Escudero, que como buena voluptuosa incluye este postre en su libro A vueltas con la tartera. ¿Que lo quieres hacer más light? Usa sólo queso. ¿Que te la refanfinfla ponerte como un cachalote y lo que quieres es gozar? Dale con un 100% de nata. La menta tampoco está en la receta clásica, pero añade un frescor bien recibido cuando te estás metiendo tanto lácteo con azúcar entre pecho y espalda. En cuanto a los merengues, reconozco que cuando hago este postre los suelo comprar hechos. Pero como entiendo que en algunos sitios puede ser complicado encontrarlos, añado la manera de prepararlos en la receta.

Dificultad

Para intrascendentes.

Ingredientes

Para 6 personas

Merengues (si se hacen caseros)

  • 2 claras de huevo

  • 60 g de azúcar

  • 60 g de azúcar glas

Eton mess

  • 1/2 kg de fresas maduras, pero no demasiado

  • 200 ml de nata líquida

  • 150 g de queso batido 0%

  • 10 hojas de menta (mejor de las pequeñas)

  • 1 limón

  • 2 cucharadas de azúcar

  • 100 g de merengues (si los has hecho caseros, te sobrarán algunos)

Preparación

1. Si se hacen los merengues caseros, precalentar el horno a 150º.

2. Batir las claras a punto de nieve, incorporando el azúcar a cucharaditas según vayan subiendo. Cuando ya estén bien montadas, incorporar el azúcar glas poco a poco y con movimientos envolventes de espátula, para que no bajen.

3. Poner papel de horno en una bandeja de ídem e ir poniendo cucharadas de clara montada separadas en filas. Meter en la altura intermedia del horno, bajar la temperatura a 140º y hornear 1 hora. Apagar el horno y dejar que se sequen hasta que esté frío del todo.

4. Poner a macerar las fresas –previamente lavadas, sin pedúnculos y cortadas en unos ocho pedazos– con el azúcar, el zumo de un limón y casi toda la menta picada (reservando un poco para decorar).

Tiempo aproximado: 20 minutos.

5. Romper los merengues con las manos en trozos irregulares.

6. Batir la nata líquida hasta que se monte. Mezclarla poco a poco con el queso batido con movimientos envolventes para que no se baje.

7. Mezclar tres cuartas partes de las fresas maceradas (jugo incluido) con la nata o el quark y los trozos de merengue, reservando algunos de éstos para decorar. Remover un poco –pero sin pasarse– y poner en tarritos de conserva o en una tartera grande, poniendo encima de la mezcla el resto de las fresas, del merengue y la menta que hemos reservado para decorar.

Producción: Mònica Escudero.

http://blogs.elpais.com/el-comidista/

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