‘Hit parade’: 17 cosas que NO deberías echarle a la pizza

 

Por: Mikel López Iturriaga

El Comidista continúa su serie de entradas con listas gastronómicas al margen de lo convencional. Los ‘hit parades’ se publicaran un viernes de cada mes alternando con el consultorio ‘Aló, Comidista’ y los planes para el fin de semana.

La pizza es un territorio casi tan abierto como el bocadillo. Sobre su humilde masa podemos poner incontables ingredientes distintos que satisfagan nuestras apetencias sin que el plato se resienta. Ahora bien, la creatividad tiene sus límites, y hay productos que a este clásico italiano le sientan como el chorizo a la merluza o las anchoas a la crema pastelera.

La lista de hoy recoge los mayores atropellos que se cometen contra la tradición y el buen gusto pizzero a lo largo y ancho del planeta. La mayoría nos repugnan, y unos pocos los disfrutamos con la vergüenza y la culpabilidad de quien sabe que eso no está bien, pero le gusta. Para comentar algunas de estas maravillas, hemos reclutado a dos italianos residentes en España: Anna Mayer, que imparte talleres de pizza y es autora del blog gastronómico Panepanna, y Marco Bozzer, periodista italiano especializado en gastronomía. 

 

17. Palmito

En esta pizza guarrindonga a más no poder hay varios ingredientes delictivos, pero sobre todos ellos destaca el palmito. ¿Qué pinta un acuoso producto tropical de bote en una pizza? Niente. ¿Te vas a sentir mejor por echar verdura en un plato con tres kilos de queso, jamón y salsa rosa? Entonces vale.

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¿Por qué prohíben las aceiteras y no el uso indiscriminado del biberón de cocina?  

16. Patatas fritas

Hidratos fritos sobre la pizza, qué gran idea. Marco Bozzer nos informa de que este engendro vuelve locos a los adolescentes italianos. “Muchos pizzeros napoletanos, para no verse obligados a prepararla, se queman adrede el brazo dentro el horno de leña”. “Mira que se puede hacer una pizza sencilla, rica e incluso tradicional con patatas en láminas finas, que se cuecen directamente en el horno”, añade Anna Mayer. “Con patatas fritas no lo entiendo, de verdad. Multiplicas el trabajo (las patatas habrá que freírlas) y las calorías. ¿Para qué? La única explicación posible es que el pizzero tenga acciones de Almax”.

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Cuatro cerditos van a comer de aquí.

 

15. Espárragos blancos

De los autores de Pizza con palmito, llega Pizza con espárragos de bote. “Si fueran verdes, frescos, me habría llevado una sorpresa”, reconoce Anna. “¿Pero de lata, de esos blanduchos? Sólo de imaginarme la sensación de morder un trozo de pizza con eso encima me dan escalofríos”. A mí también. Marco reprime un suspiro y asegura que le recuerdan las agujas de un reloj “que marca siempre la hora equivocada. Desde luego la zona horaria no es la de Nápoles”. 

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Esto es lo que yo llamo una buena presentación.

 

14. Mayonesaza

O nata. O crema. O cualquier salsa empapuzante. Por si no te has enterado, la pizza y los espaguetis no son la misma cosa, aunque vengan del mismo sitio. “Me sorprende que hayas elegido ésta y no una pizza carbonara -aunque cabe la posibilidad de que le echen mayonesa a una pizza carbonara, de hecho igual le estoy dando una idea a algún genio. ¿La mayonesa antes de hornear o después? ¿Hecha a mano o de bote?”, se pregunta Anna Mayer. Mi respuesta: NUNCA y NINGUNA. Marco la ve como un claro ejemplo de pizza infantil. “Sólo un niño puede pensar que con unas cucharadas de mayonesa se arregla todo”.

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Homenaje a Jackson Pollock.

 

13. Dos toneladas de queso

Todos estos ingredientes rarunos nos hacen mucha gracia. Pero el verdadero cáncer de las pizzas es la manía de sepultarlas en toneladas de queso fundido. Esta práctica, que en España hace furor, no sirve más que para ocultar una masa vulgar y unos ingredientes cutrillos. Marco avisa de que esta pizza, en Italia, “fue declarada ilegal en 1999 por haber matado a golpe de diarrea a un policía en una pizzería de Torre del Greco”. 

10oeglv Empezó así…

 

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…y acabó así.

 

12. Maíz

La plaga del maíz de lata no sólo infecta las ensaladas; también ataca a las pizzas y las inunda de su repugnante juguillo dulzón. Anna no parece impactada por su presencia en el ejemplar que hemos elegido. “Aquí hay tacos de queso, salchichas, chorizo de color dudoso y palmito. ¿Y me preguntas por el maíz?”. Marco cree que esta es una “pizza exótica donde las haya, aunque faltan ciruelas y leche de coco para batir el récord de la pizza con los ingredientes más absurdos”.

Blogger19 La pizza vertedero.

 

11. Almejas

Los moluscos limpios podrían tener un pase en una pizza marinera. ¿Pero con su concha? ¿Qué pretenden la personas que hacen esto? ¿Llevar al hospital al abuelo después de que se atragante con una? ¿Obligar a los comensales a llenarse los dedos de queso y de grasa al intentar quitarlas? Marco cree que el pizzero pensó: ‘pizza y almejas son dos must de la cocina napolítana. Los junto y a ver qué pasa’. Si lo hubiera hecho en Nápoles lo encerrarían un par de años en una habitación obligandole a escuchar todas las versiones de la canción O Sole mio a todo volumen”. “A mí la pizza con pescado no me hace mucho tilín (las anchoas no cuentan), así que empezamos mal. Las almejas así enteras tienen que soltar un aguachirri que a la pizza le sienta como un tiro”, opina Anna. 

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Con toa su concha.

 

10. Salchichas enteras

La persona que perpetró esto debió de sentir una imperiosa necesidad de aterrorizar a sus hijos con una pizza que les acompañara en sus pesadillas por el resto de sus vidas. Se dice que Esther Cañadas, Alicia Sánchez Camacho y Carmen de Mairena se inspiraron en ella para sus arreglitos labiales. De hecho Marco afirma ver en este fistro pizzeril –que, por cierto, parece que tiene base de hojaldre, otra cosa muy ortodoxa– un retrato de la Mairenísima, y apunta: cuidado con la salchicha. 

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Soy como la Pantoja, pizza que veo, pizza que se me antoja.

 

9. Plátano, chocolate, nubes y dulce de leche

Si eres drogadicto, te has fumado 25 porros y tienes unos munchies que te comerías a tu madre untada en leche condensada, esta pizza es correcta. Si no, no. Marco no ha vuelto a dormir desde que la vio. “Esto aporta tantas vitaminas, proteinas y azucares que no hace falta comer nada más durante meses. Yo añadiría otras frutas, por aquello de la salud”. 

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¡Cómo mooooola, tííííío!

 

8. Calamares

Si no entiendes por qué el bocata de calamares suena extraño a muchas personas, piensa fuerte en esta pizza. Aunque a Marco más que calamares le parecen “gomas para el pelo de la hija adolescente del pizzero. Que, por cierto, como todas las hijas de pizzeros, sale con una promesa del fútbol local”. 

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Te da para 10 coletas.

 

7. Lechuga

La ensalada es la ensalada. La pizza es la pizza. De estas dos incontestables verdades universales se podría deducir que convertir una cosa en la otra no es la mejor idea. Con lo sencillo que es ponérsela aparte, oiga. En cambio Marco, después de observar mucho tiempo esta obra maestra del horno de leña, ha terminado por ver en la lechuga el ingrediente perfecto de todas las falsas pizzas. “Si la echas encima, se puede ocultar toda la grasa y la fealdad de los ingredientes que están abajo”. 

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Le falta el tomate y la cebolla.

 

6. Piña

Sin duda, el ingrediente más polémico de esta lista. El mundo se divide entre las personas a las que le gusta y las que no. Yo me encuentro en este segundo grupo, hasta el punto de haber mantenido agrias discusiones y violentos enfrentamientos con ciertas personas de mi entorno que pertenecen al primero. Veamos lo que dicen los italianos. “La pizza hawaiana (jamón + piña) es el mayor crimen contra la humanidad pizzera ya que no es sólo cosa de un pobre loco aislado, se encuentra en cualquier país (menos Italia) e incluso es considerada una pizza clásica. Cuando se cruzó en mi vida por primera vez, en Irlanda en 1992, no daba crédito. Como italiana en el extranjero ha sido una buena forma de irme curtiendo, después de eso ya las carbonaras con nata me parecían incluso aceptables”, declara Anna Mayer. Marco es más escueto pero igual de claro, y cree que “mirando atentamente la cara de los trozos de piña se puede leer claramente su expresión, como si dijeran: ‘¿Qué pinto yo aquí?'”. 

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Sí, es la que he encontrado con peor aspecto para reforzar mi tesis.

 

5. Naranja

Obra de un vegano con alguna clase de déficit nutricional que afecta a las neuronas, esta pizza de quinua con naranja supera con creces lo de la piña. Sólo le falta el tofu. Para Marco esta pizza llega directamente de otro planeta. “No puede existir ser humano (no digo italiano, cualquier ser humano) capaz de tan vomitiva fantasía”. 

Mac-cheese-pizza 208 La tristeza infinita.

 

4. Cosas negras

Por si la decoración con churretones de mayonesa no era suficiente, esta pizza incorpora trozos de algo negro desconocido en la cocina tradicional italiana. Podrían ser algas. O crujientes de tinta de calamar. O restos quemados de la peluca de La Juanpe. Marco cree que son trozos de piel frita de morcilla de Burgos. “Algo que no se le había puesto antes a la pizza ni en Italia, ni en China. Creo”.

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Satán vive en esta pizza.

 

3. Huevos cocidos

No, no y no. El huevo cocido es innecesario en una pizza. No queda bien, no sabe bien, y a la que te pasas un poco con el horno se le pone un color verdoso repulsivo. Marco cree que “esta composición, muy Mirò, se merece el mismo destino de un cuadro del pintor catalán: dejarla secar y colgarla de la pared”.

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Y con palmito, qué buena.

 

2. Surimi

¿Qué prefieres, caerte de un sexto piso, que te atropelle un camión o comerte una pizza con surimi? Yo cualquier cosa menos lo último.  “Ni siquiera es barato”, se asombra Anna Mayer, “así que la única reacción posible es: ¿por qué?”.

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100% fresca y natural.

 

1. Las cuatro mierdas que te quedan en la nevera

El colofón de esta maravillosa lista no podía ser otro que la legendaria pizza demigrante de Forocoches. Alguien, en algún momento, la preparó con una base congelada y las cuatro mierdas que tenía en la nevera, véase jamón, ketchup, queso y algo amarillo no identificado. Desde entonces, la imagen ha sido utilizada en dicha web para contestar de manera gráfica toda comida chunga posteada por otros usuarios. A Marco esta pizza le genera dudas existenciales. “¿De verdad hay alguien que llama esta cosa pizza? Debe ser la misma gente que llama música a las canciones de Phil Collins”. “El drama aquí es que las mierdas sean cuatro”, concluye Anna Mayer. “Recordad, la cocina italiana se basa en poco ingredientes bien equilibrados. Así que de mierdas, como mucho, tres”.

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Te demigra sólo con mirarla.

http://blogs.elpais.com/el-comidista

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