LA POBREZA PETROLERA

LA POBREZA PETROLERA

Uno de los peores desastres para México fue haber encontrado petróleo en su subsuelo. Pocas cosas nos han empobrecido más, así como pocas cosas empobrecieron más a España que haber encontrado oro y plata en América en el siglo XVI. Este paralelismo es importante porque, por más que neguemos nuestra hispanidad en español, nuestro pensamiento, tan inmediatista y sin visión de futuro, es otra de las pruebas de nuestros “genes culturales” tan hispanos.

 

Durante tres siglos, España dispuso de una fuente inagotable de riqueza llamada América, su eterna mina de oro y plata. A causa de esta bonanza otorgada por el azar geográfico, los españoles nunca tuvieron la necesidad de modernizar sus ideas, y mientras el resto de Europa entraba en una economía de  transformación de recursos en bienes de consumo, España se hundió en el pasado medieval.

 

La economía de transformación de bienes requiere de mucha participaciónde los individuos, de ahí que gran parte de las nuevas ideas, al terminar la Edad Media, incluyeran el derecho a la propiedad privada y la libertad económica. Así, mientras que desde el siglo XVII Inglaterra consagra la propiedad privada de los ciudadanos, la monarquía española se dedicó a monopolizar toda posible fuente de riqueza.

 

Siempre se nos ha dicho que nuestra Constitución es maravillosa y moderna, y que algunos de sus conceptos, como que la riqueza del suelo y subsuelo son de la nación, una abstracción representada por un partido, son de lo más avanzado y nuevo. Pero la realidad es que así es México desde el siglo XVI, desde que era Nueva España; en aquel tiempo, toda la riqueza del suelo y subsuelo era propiedad de la corona, y cuando eso pasa, lo único que se obtiene es inmovilidad social…, y cuando no hay posibilidad de movilidad, simplemente no hay productividad. Por eso los ingleses se hicieron ricos y los españoles pobres.

 

Bueno, pues nuestro oro es negro, lo descubrimos en el siglo XX, e hizo relucir nuestra mente hispana. Con un recurso tan valioso otorgado por el destino, pueblo y gobierno mexicano se instalaron en la comodidad de vivir de la suerte geográfica, sin la necesidad de modernizar la mente para enfrentar el futuro. Claro, cuando España perdió América en el siglo XIX despertó de su borrachera con una cruda parecida a la que tendrá México cuando despierte de su ebriedad petrolera en el siglo XXI y se encuentre con las manos vacías.

Juan Manuel Zunzunegui

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