Milicias privadas

Milicias privadas

Un encuentro bastó para que George Bush comprendiera a Vladimir Putin. Una conversación fue suficiente para hacerse un juicio definitivo del hombre. Al verlo, el texano supo todo lo necesario. Había descifrado quién era y qué podía esperarse de él. Lo vi a los ojos y pude conocer su alma, dijo Bush. Es un hombre confiable. La misma celeridad de juicio, idéntico error de percepción fue el del procónsul que fue enviado para lograr la paz en Michoacán. Tan pronto se entrevistó Alfredo Castillo con los grupos que se levantaron en armas los encontró admirables. Podía confiarse en ellos. “Los últimos diez años he estado relacionado con el trato con delincuentes (sic), aprendes a distinguir quién es un delincuente y quién actuó en una circunstancia (sic).” Para el enviado a Michoacán los grupos de autodefensa no podían ser delincuentes: ¿cómo podían ser criminales si actuaban en una circunstancia?

El gobierno federal no se alió a las autodefensas, se subordinó a ellas. En las autodefensas encontró una salida a su ofuscamiento. Durante un año siguió la inercia de la administración previa. No hizo nada nuevo, no propuso algo distinto. Creyó que el tiempo resolvería el problema o permitiría olvidarlo. Cuando la tranquilidad no llegó por vía de la paciencia, encontró la salvación en la privatización de la seguridad. Ese es el plan del gobierno federal para recuperar la tranquilidad en Michoacán. Seguridad proveída por ejércitos privados y dinero público. Ahí está la fórmula federal para la pacificación michoacana. Ciertamente, las autodefensas ofrecían una base de legitimidad a la política del centro, permitieron a las fuerzas federales actuar como colaboradores de los poblaciones locales y no como invasores que vuelven a llegar de fuera para imponer su imperio. Como medida desesperada para repeler a los criminales más dañinos en el estado, puede haber sido, en el corto plazo, eficaz. Como estrategia para instaurar un orden perdurable, para ganar la tranquilidad con base en la ley ha sido un previsible despropósito. (más…)

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