¿Su jefe tendría que saber cuántas horas duerme usted?

Por: Karelia Vázquez

Cortador

                                                                                               © Gloria Rodríguez

Cuenta el diario The Guardian que una empresa londinense especializada en analítica de datos está rastreando a sus empleados. La compañía llamada The Outside Viewobliga a su plantilla a llevar sensores, apps en sus teléfonos y otros dispositivos para participar, dice The Guardian, en un experimento cuyo objetivo es monitorizar sus vidas.

Para el fundador de la empresa, entrevistado por el diario londinense, se trata de una idea “cool” que le permitirá saber si sus empleados están alineados con los valores culturales y de negocio de la empresa. Los empleados por su parte dicen que si se negaran a llevar dichos dispositivos encima irían a la calle. Muy “cool” no suena, todo sea dicho.

Entre los datos que la compañía londinense quiere conocer de sus empleados están las horas que duermen, las distancias que andan o corren, lo que comen, y el tiempo que pasan sentados ante su mesa de trabajo.

Antes de ponerse encima todos los sensores y someterse voluntariamente al espionaje masivo, los empleados deben pasar la revisión de un centro llamado Center for Health and Human Performance, muy conocido por preparar a personas que van a subir el Everest. En este examen se define la condición física de la que parte cada uno y, según su estado, se les manda a hacer una dieta o un programa de ejercicios personalizado a la que el equipo debe asistir semanalmente. Su duración es de entre 15 y 30 minutos, pero su efectividad, asegura The Guardian, equivale a un entrenamiento de 90 minutos en el gimnasio.

A medida que el experimento avanza más datos se revelan sobre la vida del equipo, que monitorea cuánto corre, anda o rueda en sus bicis con la app Moves, cómo y cuántas horas duermen con la app Sleep Cycle, y cuántas calorías ingresan por comida con Meal Snap.

Finalmente, en una última vuelta de tuerca que a mi me parece pelín retorcida, los usuarios reciben dos veces al día notificaciones en sus teléfonos (a través de la appMappiness) para que den cuenta de cuán felices son en ese momento o de cuán relajados y despiertos se notan a sí mismos.

Además, Mappiness pide a los usuarios información de contexto, Es decir, dónde están, si están acompañados por familiares o amigos, si están al aire libre o en un sitio cerrado y que están haciendo justo en ese momento. Con esta información, la app puede determinar en qué condiciones la gente se siente mejor, qué comportamientos potenciar y cuáles evitar.

Según la empresa, recuerden su nombre (que uno nunca sabe las vueltas que da la vida), se llama The Outside Viewsu experimento pretende encontrar la manera de “tener una fuerza de trabajo más productiva“, y sus los empleados “usen los datos para aprender unos de otros”. Como el experimento aún está en marcha ignoramos si los datos se van a colgar en un corcho o se van a introducir en una tabla de Excel que será pública para todo el staff.

Entiendo que cada quien pueda tomar la decisión soberana de espiar sus movimientos, rendimiento físico, calidad del sueño y hasta cervezas bebidas por año y compartirlo en Internet o hacer infografías que son obras de arte como las que hace Nicholas Feltron con su vida en The New York TimesPero no sé si una empresa puede apropiarse de datos que pertenecen a la vida privadísima de cada quién. ¿Por qué tiene que el Departamento de Recursos Humanos que me he ido a la cama tarde y que voy a trabajar con solo cuatro horas dormidas a mis espaldas? Es cierto que la falta de sueño me haría cometer más errores y ser más improductiva, pero ¿tengo que llevar una app conectada para toda la vida que me delate?

La estadísticas dicen que ahora mismo en España más de la mitad de los propietarios de unsmartphone lo usan mientras practica ejercicio físico, y de ellos, al menos el 43% está rastreando su ritmo cardíaco, las calorías consumidas y los pasos andados.

Es cierto que somos animales de datos, y que lo seremos cada vez más. ¡Pero que nadie nos obligue! Vale que muchas marcas  ya han empezado a rastrear nuestros hábitos de consumo para -juran- bendecirnos con una publicidad personalizada y menos intrusiva. Pero creo que no hay que compartir las horas de sueño con el Departamento de Recursos Humanos.

Quizás estamos solo ante un experimento aislado, anglosajón y extremo, o quizás no. Si algún lector de este blog ya está siendo rastreado en su trabajo, por favor que lo cuente. Es una obra social.

No sé. Tengo muchas dudas sobre el uso que se le está dando en algunos sitios al conceptoselftracking, a los dispositivos para llevar encima y al Big Data.

Espero que al menos, si se generaliza su uso, lo pongan en la letra pequeña de los contratos laborales. Y sí, habrá que leerlos con más atención.

http://blogs.elpais.com/antiguru/

Deja un comentario