LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

Juan Miguel Zunzunegui

El mayor patrimonio que México puede ofrecer a sus políticos para hoy y para su futuro es la pobreza y la ignorancia. Estos son los dos elementos que más pesan sobre los hombros de un pueblo y una nación y son las dos anclas más pesadas que nos atan al pasado y al estancamiento…, pero son exactamente los dos tesoros que ningún político y ningún gobierno ha pretendido atacar después de esa mal llamada revolución que presuntamente se luchó por la justicia social.

El último proyecto mexicano contra la ignorancia y la pobreza fue en el periodo liberal Juárez – Lerdo de Tejada – Díaz. Benito hizo el primer intento de generar maestros para toda la población con su programa “Soldados por maestros” al tiempo que señalaba: “escuelas y no templos, presente y no pasado es lo que México necesita”.

Benito Juárez vio el gran problema de México, era un país de unos 9 millones de personas donde 90% no sabían leer y donde el campo de trabajaba en tierras de autoconsumo que hacían de México un país pobre, improductivo y sin soberanía alimenticia; por eso con los bienes enajenados a causa de las leyes de Reforma, tanto a la Iglesia como a la comunidades indígenas, creó las grandes haciendas productivas.

Sebastián Lerdo de Tejada fue un liberal de cepa, como Juárez, e impulsó el acercamiento comercial a Estados Unidos y se dedicó a promover la inversión extranjera en México, con lo que terminó de construir el primer ferrocarril de nuestro país.

Porfirio Díaz tuvo el tiempo y la eficiencia para atacar de lleno ambos flagelos mexicanos. Durante su gobierno México fue la gran potencia de América Latina, puente comercial entre Europa y Asia, México era el primer productor de varios recursos agrícolas, se industrializó y se unió todo el país y el hambre fue prácticamente erradicada.

Pero además Porfirio Díaz tenía el gran proyecto de cambiar la educación en México, acabar con la superstición metafísica e imponer una enseñanza científica, creó el sistema de universidades de provincia, fue el primer mexicano que dio becas de gobierno y desayunos escolares, y por encima de todo, su gobierno decidió que México necesitaba un sistema de educación basado en aprender a pensar y no en memorizar para lo cual encargó la educación Normal de México al pedagogos germano-suizo Enrique Rébsamen. Además fue en su régimen que se estableció la secundaria obligatoria y se fundó la Universidad Nacional.

Todo esto viene a cuento porque en los países con visión a futuro se sabe que la pobreza y la ignorancia son un lastre, pero en nuestro país son un botín político. Hay una sola forma de terminar con la pobreza, y es capacitando a los pobres para producir riqueza y desde luego promoviendo el crecimiento económico de la clase empresarial para que ésta ofrezca más empleos, todo esto desde luego, con un marco legar que no permita pagar salarios mínimos de auto subsistencia.

En México los políticos siempre han preferido regalar migajas al pobre, ya que eso lo mantiene pobre (pero honrado) y con esperanzas, y desde luego lo hace ir a las urnas. El ser humano que ya no tiene que preocuparse por la subsistencia puede dedicarse a pensar, y 50 millones de entes pensantes es un panorama que ningún político mexicano quiere. LA IGNORANCIA ES LA FUERZA plantea George Orwell en su novela 1984…, y es una abracadabrante realidad mexicana.

Para colmo en México los sociólogos le pusieron nombre sociológico a los baquetones, y ahora se llaman NINIS, porque NI estudian NI trabajan. Yo prefiero llamarles NININIS, ya que Ni estudian, NI trabajan NI pretenden hacerlo, menos ahora que de lastre social pasaron a fenómeno de estudio.

Los NINIS pasaron rápidamente de ser un problema social a ser una mina de oro y ahora políticos como Marcelo Ebrard ya han anunciado la intención de hacer fondos para poder darle dinero al NINI. Y se le olvida una máxima fundamental: el holgazán quiere vivir sin trabajar, si les das dinero por ser holgazán, jamás lo sacarás de ese estado…, pero te ganarás sus eternos votos.

Conocemos el proverbio chino que dice: si quieres alimentar a un hombre por un día dale un pescado, si lo quieres alimentar toda su vida enséñale a pescar…, y el agregado moderno sería, quieres sacarlo de su pobreza para siempre, enséñale a posicionar su pescado en los mercados internacionales.

De la educación de un pueblo no puede hablarse mucho cuando la líder de sus maestros apenas balbucea de forma semi inteligible el idioma, y menos aun cuando todos los políticos la miran de boca abierta y baba caída como si fuera la gallina de los huevos de oro. Todos los políticos quieren pues, paliar la pobreza del pobre, pero ninguno quiere sacarlo de pobre, del mismo modo que todos quieren a millones de niños en las escuelas, pero ninguno quiere que aprendan algo en realidad.

El político mexicano sigue siendo un animal político y un político animal cuya visión es por periodos de tres años, y el ciudadano mexicano es un indolente que se queja mucho de eso y más, pero poco se mueve mientras no le afecte de forma muy directa. 60 millones de miserables, 7 de cada diez niños de secundaria que saben leer pero no entienden lo leído. México no tendrá un tricentenario…, pero que más, de cualquier forma no es libre.

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