¿Y nuestros muertos, en este día de muertos?

¿Y nuestros muertos, en este día de muertos?

Hoy celebramos a nuestros muertos menores y mañana a los mayores.

El día de muertos es una de las festividades más importantes de nuestro México y admirada en el resto del mundo. La muerte en nuestro país es celebración, fiesta, alegría, dulces, comida, cempasúchil y ofrendas.

Es una fiesta mezclada entre lo católico y prehispánico y como nuestro país es enorme, las variaciones que presentan son muchas, dependiendo de la región los ritos varían, pero en general siempre veremos la colocación de ofrendas, el adorno de las tumbas, el pasar la noche en el panteón y dar la bienvenida y despedida a nuestros seres que se fueron.

Esta festividad es un momento de reunión de toda la familia, tanto vivos como muertos, y está llena de simbolismos ya que es un homenaje porque evoca a los que no están, con una foto, una veladora, una calavera, un pan de muerto o la comida que más les gustaba.

El día de muertos es pues un bálsamo que nos permite acercarnos a la muerte de una manera amable y reparadora; sin embargo, a pesar de que la muerte es parte de la vida cotidiana y aparece en el uso diario, la de este año es irónicamente una celebración también llena de dolor.

Somos “miedosos” esa es la verdad, si bien vemos a la muerte como una posibilidad real, hacemos hasta lo imposible para evitar pensarla, nos causa fobia sobre todo si el muerto es cercano; cuando la muerte está cerca, queremos evadirla a toda costa, y hoy tanto en Hidalgo como el resto de México, la escalada de violencia, la delincuencia, la inseguridad generalizada, el narcotráfico, los tiroteos a plena luz del día y los desaparecidos (como los de Ayotzinapa) no hacen otra cosa que recordárnosla.

Es triste ver como nuestro actual gobierno “administra” a la muerte desde sus oficinas (federales, estatales y municipales), saca de manera fría estadísticas, gráficas y cifras de los “muertitos” que se van acumulando en la semana. Es como si redujera nuestra condición humana a solo un número y aun espectáculo televisivo, en donde obvio es que somos nosotros (el pueblo) quienes seguimos alimentándolo.

Estas fechas están llenas de muertes incongruentes, generadas por la violencia, por la corrupción y la impunidad, no podemos guardar silencio frente a la barbarie, frente a la sin razón, frente a la ignominia que genera toda esta situación.

Muchos son los que se expresan en quizá el único medio aún autónomo y libre que tenemos, y me refiero al espacio digital, a la gran red social, otros más se han aventurado a las calles para protestar y pocos (los realmente afectados), son los que pugnan por encontrar la verdad.

El gobierno debe tomar de una vez las riendas para controlar, manejar y terminar con esta situación que día a día, tal parece que escala a niveles casi incontrolables; me es claro que Murillo y Chong mucho tendrán que trabajar, si desean seguir teniendo un México en paz.

Hoy y mañana recuerde a sus muertos, pero también recuerde que hay otros que también son suyos porque forman parte de este gran país, y aquellos que en este momento los lloran no tienen un cuerpo al que enterrar.

Que pase un excelente fin.

DAVID AARÓN CÁRDENAS

http://www.milenio.com/firmas

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