¿Bugres inmortales?

George, una langosta de 140 años con suerte

En Asturias perdemos el sentido por un buen bugre (o bogavante). Cuanto más grande el bicho mejor sabrá. ¿Pero sabéis que en realidad las langostas y los bogavantes no dejan de crecer nunca? Acabo de descubrir la historia de una langosta de 10 kgs y 140 años que fue rescatada en Nueva York de las vitrinas de un restaurante especializado en marisco por un defensor de los animales (que tuvo que pagar por su libertad, claro). Al parecer, el comprador-rescatador de “George” (en la foto) lo liberó luego en una reserva marina de Maine, un lugar desde el que seguramente nos enterrará a todos.

Yo la verdad no me imagino a un paisano astur entrando en un chigre tipo Casa Lin, comprando el bugre más grande del tanque, y diciendo luego al asombrado cocinero: “Esta llévola pa casa, mañana suéltola en Arnao, ¿oyisti?” pero en fin… volvamos con la historia de estos sabrosos crustáceos. Por lo que leo en Cracked, el record del mundo lo ostenta una langosta de 23 kilos capturada en Maine en 1926. No se atreven a ponerle edad al bicho, pero seguramente era más que bicentenario.

Lo más asombroso como veis, es que langostas y bogavantes no sufren con la edad, muy al contrario, cuanto más mayores más ansias de reproducirse, más fuertes y más respetadas. Una vez que alcanzan el tamaño máximo que su caparazón puede albergar, se libran de él, y mudan a uno nuevo que pueda seguir creciendo. ¡Si un depredador mayor no acaba con ellas, casi que podrían vivir para siempre!

Con esta idea en la cabeza, no puedo dejar de imaginar las sorpresas que podríamos encontrar en las profundas aguas abisales. ¿Habrá en el fondo del cañón de Avilésbugres nacidos antes de que Colón zarpara para las Indias? Si bajáis con escafrandra ya me contaréis…

Me enteré leyendo un viejo artículo de Cracked sobre animales inmortales que prefieren pasar desapercibidos.

http://maikelnai.elcomercio.es/

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