¿Es Cataluña aún España?

¿Es Cataluña aún España?

Como si no estuviera bastante enrevesado el asunto catalán, los fiscales no se ponen de acuerdo sobre lo ocurrido el 9-N. Que tuvo lugar un evento multitudinario prohibido por el Tribunal Constitucional no cabe la menor duda. Pero los fiscales en Cataluña –no confundir con los fiscales de Cataluña– llevan varios días debatiendo si hubo o no delito y, al parecer, la mayoría creen que no lo hubo, al no existir una convocatoria firmada del evento ni haber especificado el Tribunal Constitucional qué delito cometería quien desobedeciera su suspensión. Según tan peregrina teoría, un robo o asesinato cometido sin una orden escrita de ejecución no sería enjuiciable, incluso si alguien hubiese dado la orden por internet, lo hubiera financiado y asumido la responsabilidad del mismo, como es el caso. Sabíamos que el lavado de cerebro y la presión social del nacionalismo en Cataluña son grandes, pero nunca imaginamos que llegaran hasta ese punto. Como nunca supusimos que el Gobierno hubiera dejado que la situación se le fuera de las manos de esta forma. A fin de cuentas, la Fiscalía es un órgano jerarquizado dependiente del Ministerio de Justicia, con amplia autonomía, pero tampoco tanta.

Rajoy planea ir a Cataluña para explicar «mejor que hasta ahora» su política hacia ella, basada en que juntos nos irá mejor que separados. Tarde, aunque sólido. Lo malo es que allí pasan ya de eso y, aún peor, que se alzan cada vez más voces pidiendo una salida negociada, que consistiría en el reconocimiento de Cataluña como nación, rescate de las cláusulas de su estatuto recortadas por el Tribunal Constitucional en 2010 y reforma de la Constitución para adaptarla a dichas cláusulas. Eso no sería una negociación, sería una rendición que, de aceptar, convertiría a Rajoy en el violador de la ley. Lo más que puede ofrecer es el proceso inverso: empezar por la reforma de la Constitución y ver la forma de encajar a Cataluña en ella. Que no creo acepten porque, en realidad, lo que buscan es una independencia pactada con España, que permita a Cataluña el pleno control de sus asuntos internos, pero sin salir de Europa, su gran preocupación. En otro caso, amenazan con la independencia a través de unas elecciones plebiscitarias o por las buenas, quiero decir, por las malas, como hicieron el domingo pasado con el simulacro de consulta.

¿Saben lo que les digo? En tales condiciones, mejor que proclamen la independencia abiertamente, sin trampa ni cartón, y que cada cual aguante su vela. Cualquier otra cosa será seguir jugando una partida con las cartas marcadas. El 9-N se violó en Cataluña, no ya un auto del Tribunal Constitucional, sino la Constitución y, desde entonces, la ley española en aquel territorio ha quedado en entredicho. La mejor prueba es que aquellos fiscales no se atreven a aplicarla. Otro error, y tendremos que decir adiós a Cataluña.

Excuso decir que nada celebraría más que equivocarme.

José María Carrascal

http://www.abc.es/lasfirmasdeabc

Deja un comentario