Los demàs

Los demàs

Para evitar el sufrimiento, no pocos psicólogos preventivos y lúcidos aconsejan no esperar nada de los demás. Pero de qué o de quién  esperar. ¿De uno mismo? Uno mismo, dejémoslo ahí, es una pesadez. Los demás incluso pesando más, nos quitan con su quehacer un continuo peso de encimas. Su misma tabarra, su mismo error, su mismo peso de más. Todos sus males, aún siendo, graves nos alivian de un malestar que, en otro caso, sería el absoluto malestar de vivir solo. 

Vicente Verdù

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