Confesión

Confesión

Yo no puedo decir que sea católico. La Iglesia, como sustituto de dios, me parece una pobretería, en mitad de un orden desconocido. Su instinto de conservarse y sus actitudes de tierra son -y fueron aún más- abusos humanísimos. El orbe es demasiado desconocido como para que el creador mande, no hace mucho, a su hijo uniquísimo aquí a redimir intereses opuestos. Ahora el papa se entera de que sacerdotes abusan de adolescentes. Con obispos bien instalados y perezosos, desentendidos de una moral triste (siempre que sea conveniente). No sé si la existencia de dios y la inmortalidad -feliz o desgraciada- complacerá a muchos. Las guerras religiosas incesantes, las conquistas de nuevas tierras para convertirlas y aprovecharlas… Es demasiado manufacturado, siempre con pretextos de expansión y enriquecimiento en este planetucho donde nosotros -únicos con uso de razón (?)- habitamos. Guerras religiosas, papas simultáneos de la católica (se llamaba cristiana) entre protestas, abusos, papas elegidos a la vez por el Espíritu Santo (ahora tenemos dos), cismas. Que el pueblo judío crucificara a la Segunda Persona de la Trinidad, que resucitó y ascendió (?) después de haber nacido de una virgen… Está bien, demasiado bien. Hoy, mejor que el resto de las cosas. Como casi siempre. Menos la jerarquía y algún cura, claro: son bastantes ejemplos…

ANTONIO GALA

http://www.elmundo.es/opinion

 

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